Montessori y la disciplina positiva: nada de castigos

Montessori y la disciplina positiva coinciden en que los castigos no son elementos eficaces en la educación de niños y niñas. Asimismo, comparten el respeto del adulto hacia el niño, un adulto que guía de una manera cariñosa y firme a la vez, sin caer por ello en la permisividad.

¿Por qué no hay castigos en la pedagogía Montessori?

Los castigos no se utilizan en la educación Montessori. El período de confinamiento, que continúa en muchos países, ha obligado a los niños, sigan el método Montessori o no, a quedarse en casa sin poder hacer ejercicio físico, sin poder aislarse. De manera que, en estas circunstancias, no es raro que aparezcan tensiones. El niño crispado no siempre se comporta como los adultos. Por eso, no debemos castigar a un niño que ya está sufriendo, aunque está claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Cuál es la alternativa: la disciplina positiva, un modelo respetuoso y alentador.

Los castigos no consiguen el objetivo deseado

Los educadores Montessori lo saben bien: el castigo acarrea frustración, humillación y rabia, aunque sea proporcionado e incluso aunque el niño comprenda por qué lo castigan.

Montessori y la disciplina positiva
Los castigos no consiguen el objetivo que perseguimos, por eso no se aplican en Montessori.

El objetivo deseado, que el niño no reproduzca la acción o actitud que causó el castigo, posiblemente, se logrará al cabo de muchas repeticiones, cuando el niño se haya “domado” como se doma a una fiera en un circo. Por agotamiento, por cansancio, por renuncia. No hay nada voluntario al respecto, nada de la aceptación consciente a la que se debe aspirar. Por el contrario, el peligro es que incluso se produzca una escalada, y que a un niño cada vez más rebelde se le tenga que castigar cada vez más.

Por otro lado, existe otro peligro: la ocultación, es decir, que el niño adquiera el hábito de esconderse para hacer aquello que está prohibido o aproveche la ausencia del adulto para hacerlo. El estadounidense Trevor Eissler, en su excelente libro Montessori madness lo llama «las lecciones parásitas» de la educación tradicional.

Qué sustituye a los castigos en el método Montessori

Uno de los objetivos de la educación Montessori es promover la autonomía y, en particular, la autodisciplina. Queremos conseguir que el niño analice sus acciones y, por voluntad propia, elija libremente no hacer aquellas que perjudiquen a otros o a sí mismo. Para ello es necesario que, desde una temprana edad, se dialogue, se explique, se demuestre la idoneidad de los consejos que el adulto Montessoriano le da al niño. De este modo, poco a poco, el niño se da cuenta de que le interesa comportarse bien, que es beneficioso para él. Y se siente valorado ante sus propios ojos al hacerlo.

Con este fin, en la pedagogía Montessori se utilizan dos «herramientas» esenciales para facilitar el aprendizaje de la autodisciplina: el grupo de niños y el placer de hacer las cosas bien.

Cuando es el grupo de compañeros el que muestra al niño que lo que acaban de hacer es reprochable, no tiene el mismo efecto de frustración y de vejación que cuando es el adulto el que censura.

Montessori y la disciplina positiva
Los castigos no existen en Montessori

En cuanto al placer de hacerlo bien, esto es lo que el niño va sintiendo poco a poco y adquiere autoestima y se siente orgulloso de sí mismo, de ser una persona valiosa.

En la atmósfera de una clase, el educador Montessori también le pide a veces a un niño que está demasiado nervioso o que se comporta de una manera que molesta al grupo, que se aísle para reflexionar en una silla junto a él, o que vaya a correr unos minutos al patio.

He aquí una particularidad importante de la pedagogía Montessori, basada, como siempre, en un profundo conocimiento de los niños y en la observación constante de sus reacciones.

Montessori y la disciplina positiva, una combinación eficaz

El enfoque Montessori se une a lo que hoy se denomina disciplina positiva, que ofrece a padres, maestros y educadores un conjunto de herramientas y un método que permite a los niños desarrollar autodisciplina. Con Montessori y la disciplina positiva los niños desarrollan el sentido de la responsabilidad, la autonomía, el deseo de aprender, el respeto mutuo y muchas otras cualidades esenciales. Todo ello desde un planteamiento que no es ni permisivo ni punitivo.

En este proceso, la autoridad se ejerce sin sumisión, conciliando firmeza y benevolencia.

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