Las escuelas Montessori y la pandemia

Las escuelas Montessori y sus estudiantes enfrentan a dificultades particulares en tiempo de pandemia, pero es inherente a esta pedagogía saber cómo adaptarse y recuperarse. Primero intentaremos identificar las dudas que se plantean para luego enumeraremos las posibles soluciones.

Manipulación sensorial, confinamiento y educación a distancia

 Montessori y la pandemia
La enseñanza Montessori no consiste solo en una transmisión de contenidos, sino que es una escuela de vida.

Gran parte del método Montessori se basa en la manipulación, pero si el material Montessori está en la escuela, los niños en casa y el educador frente a su ordenador … ¿cómo se hace? Asimismo, las estrategias pedagógicas, como la lección en tres tiempos, requieren un diálogo entre el educador y el niño. ¿Cómo poner todo esto en marcha a través de internet? La enseñanza Montessori, que no es solo una enseñanza de contenidos, sino también (y quizás, sobre todo) una enseñanza de comportamientos y una escuela de vida, pasa por la interacción entre los niños y el educador o la educadora y entre los niños entre ellos. ¿Cómo conservar estas interacciones en tiempo de confinamiento?

El regreso a la escuela Montessori y la higiene

Los cubos de la torre rosa, el banco de perlas, los ábacos, las tarjetas de nomenclatura… en resumen, todo el material Montessori, hecho de multitud de pequeños objetos y tarjetas de plástico, será manipulado por numerosas manos. ¿Se puede dejar que un niño tome libremente material que otro niño acaba de guardar y respetar a la vez la higiene necesaria para luchar contra la propagación del virus?

En Montessori, los niños a menudo trabajan en parejas o en grupos. Se ayudan mutuamente para llevar una mesa, los mayores ayudan a los pequeños a atarse los cordones, etc. ¿Es posible hacer esto compatible con la protección de la salud de los niños?

Las escuelas Montessori y la pandemia
Será necesario que los educadores utilicen gel hidroalcohólico para limpiar el material Montessori, antes de cada nueva utilización.

La pedagogía Montessori es adaptable

En la pedagogía Montessori, favorecemos la adaptabilidad, la imaginación, el uso de gestos cotidianos para aprender confianza y autonomía. Todo esto nos ayudará a adaptarnos a las difíciles condiciones de la pandemia. A continuación, os proponemos algunos consejos.

Mantener en casa «el espíritu Montessori»

Las escuelas Montessori y la pandemia
Montessori es una pedagogía adaptable.

Para empezar, podemos buscar ocasiones para plantear a los niños «misiones«, a su alcance. Tareas que representen tanto una muestra de confianza como un desafío, sin demasiado riesgo de fracaso, pero con el orgullo de conseguir algo que reviste cierta dificultad. También podemos instituir tutorías entre hermanos. Podemos discutir en familia lo que sentimos, las acciones a tomar para mejorar la situación y preservar la comodidad de todos.

Fabricar material Montessori

Con recursos limitados y lo que tenemos en casa, es posible fabricar algunos materiales Montessori adaptados al nivel de cada niño. Toda la familia puede participar en estos talleres de fabricación y convivencia.

Las escuelas Montessori y la pandemia
Las escuelas Montessori y la pandemia: capacidad de adaptación

Establecer una comunicación pedagógica entre el educador y los padres

La videoconferencia ya no es solo entre el educador y los niños, sino entre el educador y los padres, que están aprendiendo a impartir una lección en tres tiempos o a organizar una actividad de clasificación. También aprenderán a dejar que el niño lo haga solo, después de enseñarle cómo se hace. Y estas «lecciones» pueden perfectamente aplicarse a otra cosa que no sea material Montessori, si la familia no dispone de él; como, por ejemplo: ordenar fotos, semillas para plantar, letras escritas en pequeños cartones, siempre adaptando la actividad a la edad, el nivel y los intereses del niño o la niña.

¿Y para volver a clase?

No hay por qué negarlo: volver a la clase Montessori será complicado si ocurre cuando la epidemia aún no esté completamente controlada y sea necesario guardar las distancias y respetar reglas de higiene bastante estrictas.

Será necesario que cada uno tenga su propia alfombrita. Los niños ya saben cómo limpiar las mesas con una esponja y agua jabonosa. Habrá que enseñarles a hacerlo con más cuidado y también a limpiar las sillas.

Los niños ya saben que la situación es singular. Están acostumbrados a las mascarillas. Podemos desdramatizar planteando juegos: ¿Quién se oculta detrás de esta mascarilla? ¿Qué expresión está poniendo Olivia o Eduardo? ¿Se ríen? ¿Están enfadados? ¿Estás tistes?

Las escuelas Montessori y la pandemia
Desdramatizar es una buena táctica

Para mantener las distancias de seguridad, por supuesto, será necesario separar las mesas, para poner las alfombras en el suelo, bien separadas entre sí, se puede establecer una dirección de tráfico para evitar que los niños se crucen. Pero también podemos contar con el sentido de responsabilidad de los niños Montessori: cuando les expliquemos a los niños por qué deben mantener las distancias, estarán orgullosos de respetar las consignas. Tal vez surja algún problema de espacio: no todas las escuelas disponen de grandes instalaciones y probablemente será necesario utilizar los pasillos, quizás parte de las oficinas o los patios cubiertos.

Finalmente, se planteará el problema del material Montessori. Para que los niños puedan continuar cogiéndolo y guardarlo cuando y como quieran, será necesario establecer una mesa grande en la que reposará el material utilizado y de la cual estará prohibido coger ningún material. Y solo cuando los educadores y sus asistentes los hayan limpiado con gel hidroalcohólico y los hayan vuelto a poner en circulación en sus lugares habituales, podrán volver a utilizarlos.

Sacar partido a cada situación: la fuerza de Montessori

Como podemos ver, no será fácil. Pero, de esta situación se extraerán aprendizajes particulares, lecciones de vida y de comportamiento de grupo. Y los niños estarán tan felices de encontrarse otra vez con sus amigos, a pesar de la distancia, tan orgullosos de las nuevas responsabilidades, tan cautivados por la vida de la clase… que todo debería estar bien. Por último, confiemos en los educadores Montessori para sacar, como siempre, lo mejor de cada situación para el bienestar de los niños.

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