Vida práctica y vida sensorial

Vida práctica y vida sensorial son las dos denominaciones que Maria Montessori da a las actividades educativas que ofrece a los niños y niñas pequeños. Estos nombres, vida práctica y vida sensorial, pueden parecer sorprendentes si no se está familiarizado con el método Montessori. Sin embargo, estos dos grupos de actividades Montessori son extraordinariamente útiles para el desarrollo armonioso del niño y para sentar las bases sólidas de su aprendizaje futuro.

Vida práctica y vida sensorial.
La tabla de Pitágoras: una herramienta para descubrir la multiplicación de manera sensorial.

Vida práctica: material Montessori aparentemente banal

Pasar semillas de una maceta a otra, doblar servilletas, caminar sobre una línea, usar los bastidores… son cosas raras en una escuela. Sin embargo, a través de estas actividades los niños cultivan la motricidad fina y el equilibrio. Son lo que llamamos actividades de vida práctica. Así es principalmente cómo el niño o la niña aprende a concentrarse en una tarea y se entrena para coordinar su vista, con su pensamiento y con sus gestos.

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Montessori en casa, cómo empezar

Montessori en casa puede ser una solución óptima para educar a niños y niñas durante este tiempo de pandemia. Aplicar el método y utilizar el material Montessori en el ámbito del hogar presenta numerosas ventajas. Permite seguir un cronograma acorde a los progresos y las edades de los niños y las niñas y resulta útil tanto para profesores como para aquellas personas que no son profesionales de la educación

Una solución para la pandemia

La educación en el hogar afecta cada vez a más familias. Con el aumento de casos de coronavirus en algunos países y el avance de la pandemia, muchos padres comienzan a preguntarse si quieren (o pueden) dejar que sus hijos regresen a la escuela. ¿Es la pedagogía Montessori una solución? ¿Se puede aplicar el método Montessori en casa? A continuación responderemos a estas preguntas.

Sigue leyendo si deseas empezar Montessori en casa y conocer sus ventajas

Las ventajas del método Montessori en casa

Emplear el material Montessori en el ámbito del hogar resulta conveniente en una situación como la actual. No es necesario que sea la única fuente de educación, sino que puede complementar cualquier otra. Vamos a explicar algunas de sus ventajas

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Las escuelas Montessori y la pandemia

Las escuelas Montessori y sus estudiantes enfrentan a dificultades particulares en tiempo de pandemia, pero es inherente a esta pedagogía saber cómo adaptarse y recuperarse. Primero intentaremos identificar las dudas que se plantean para luego enumeraremos las posibles soluciones.

Manipulación sensorial, confinamiento y educación a distancia

 Montessori y la pandemia
La enseñanza Montessori no consiste solo en una transmisión de contenidos, sino que es una escuela de vida.

Gran parte del método Montessori se basa en la manipulación, pero si el material Montessori está en la escuela, los niños en casa y el educador frente a su ordenador … ¿cómo se hace? Asimismo, las estrategias pedagógicas, como la lección en tres tiempos, requieren un diálogo entre el educador y el niño. ¿Cómo poner todo esto en marcha a través de internet? La enseñanza Montessori, que no es solo una enseñanza de contenidos, sino también (y quizás, sobre todo) una enseñanza de comportamientos y una escuela de vida, pasa por la interacción entre los niños y el educador o la educadora y entre los niños entre ellos. ¿Cómo conservar estas interacciones en tiempo de confinamiento?

El regreso a la escuela Montessori y la higiene

Los cubos de la torre rosa, el banco de perlas, los ábacos, las tarjetas de nomenclatura… en resumen, todo el material Montessori, hecho de multitud de pequeños objetos y tarjetas de plástico, será manipulado por numerosas manos. ¿Se puede dejar que un niño tome libremente material que otro niño acaba de guardar y respetar a la vez la higiene necesaria para luchar contra la propagación del virus?

En Montessori, los niños a menudo trabajan en parejas o en grupos. Se ayudan mutuamente para llevar una mesa, los mayores ayudan a los pequeños a atarse los cordones, etc. ¿Es posible hacer esto compatible con la protección de la salud de los niños?

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Montessori y la disciplina positiva 2

Nada de premios

Montessori y la disciplina positiva comparten una creencia fundamental: los premios no son adecuados en la educación de niños y niñas. Educar en positivo no significa hacer uso de las recompensas para modelar la actitud del niño o impregnar su mente absorbente. Pocas habilidades sociales genuinas se aprenden del uso del elogio y la recompensa. En el desarrollo del niño, los premios no fomentan su autonomía personal, auténtico recurso para desenvolverse en la sociedad que le aguarda.

Montessori y la disciplina positiva
Las recompensas no contribuyen al desarrollo armónico del niño

¿Por qué no hay recompensas en el método educativo Montessori?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia del ambiente preparado en el desarrollo del niño. Asimismo, en el artículo anterior abordamos el tema de los castigos desde la perspectiva Montessori y la disciplina positiva.

Del mismo modo que no hay castigos en la pedagogía Montessori, tampoco se recurre a las recompensas. ¿Os resulta paradójico en un modelo como la educación Montessori? Un método educativo que se caracteriza por el respeto al niño y la confianza en sus capacidades.

Las recompensas impiden el juicio personal

Los pedagogos Montessori creen que dar recompensas crea una relación de dependencia del niño con respecto del adulto. En el extremo, el niño solo actúa para recibir una recompensa. Esto empaña por completo el hecho de sentirse orgulloso de sus acciones: actúa para adultos y para conseguir un premio, como un animal bien entrenado.

Para Maria Montessori, las recompensas son «esclavitud a la mente». La recompensa debe ser interna. Lo que busca Maria Montessori es fomentar la autonomía del niño.

Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna
Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna

Montessori y la disciplina positiva: las notas

En la pedagogía Montessori tampoco hay notas. De entrada, porque crean el mismo tipo de dependencia estéril, pero sobre todo porque se convierten en un castigo injusto y permanente cuando son malas. A veces, el niño puede haber hecho un gran esfuerzo sin lograr un buen resultado. Y, por último, las calificaciones son, para los niños que siempre obtienen buenas calificaciones, una recompensa banal que pierde todo interés.

Montessori y la disciplina positiva automotivación
La automotivación es lo que pretenden conseguir Montessori y la disciplina positiva

El método Montessori elude el problema de las calificaciones con el material Montessori, que permite la autocorrección (o «control del error«). El niño tiene el modo de verificar sus errores y sus logros por sí mismo, de una manera fiable y sin la necesidad del juicio ulterior, intimidatorio e inhibidor de un adulto, aunque este albergue las mejores intenciones.

Montessori y la disciplina positiva: la motivación interna

La disciplina positiva es un concepto desarrollado a principios de la década de 2000 por Jane Nelsen. Hace referencia al trabajo del psicoterapeuta austríaco, Alfred Adler, que puso de relieve las necesidades humanas esenciales: los sentimientos de pertenencia e importancia. Si se satisfacen estas dos necesidades, el individuo puede participar plena y felizmente en la vida social. Encontramos las mismas ideas en Montessori, en lo que Maria Montessori llama «la normalización» del niño: este equilibrio que proviene de la confianza, la autoestima, la autonomía y la motivación interna.

Para Montessori y la disciplina positiva la motivación debe ser interna y los premios y las recompensas en educación son una motivación externa. La auténtica disciplina positiva crea en el niño un lugar de control interno.

En consecuencia, lo que impulsa al niño a portarse bien, no es la idea de obtener un premio y evitar un castigo. El niño se porta bien y hace lo que debe incluso cuando nadie le ve, porque es una personita plenamente capaz y competente. Al fomentar la motivación interna, se desarrollan en él hábitos de autonomía.

Montessori y la disciplina positiva: nada de premios
No dar un premio no significa eliminar cualquier demostración de agrado ante los esfuerzos del niño por progresar

Lo que reemplaza las recompensas en la pedagogía Montessori

No dar un premio no significa eliminar cualquier muestra de placer ante las acciones o realizaciones positivas del niño o ante sus esfuerzos por progresar. Esta demostración proviene del grupo de niños o del educador Montessori.

Por un lado, esta demostración no debe ser exagerada o desproporcionada para no infantilizar al destinatario. Por otro lado, no debe darse cuando el niño ha hecho lo que el adulto quería, sino cuando ha progresado en relación a sí mismo. De ahí nacerá el placer autónomo de la autorrealización. Esta es la verdadera recompensa.

Como vemos, lo que el método Montessori pretende desarrollar es la automotivación. Así, el niño adquiere toda la independencia que lo hará verdaderamente autónomo en su vida en sociedad.

Crónica de una escuela de pueblo

Escuela pequeña – gran ventaja

Yo era un niño de ciudad que olía a jabón, en una clase que olía a vaca. Sí, era una escuela de pequeños granjeros en los años 60. Los niños no dormían lejos del establo, a veces ayudaban a ordeñar por la tarde, con la frente apoyada en el costado de las vacas. Se lavaban por la mañana rápidamente las mejillas, rojas y llenas de salud, utilizando el guante como si fuera la lengua de un gato. Éramos raros, los que olíamos a jabón. Pero no duraba mucho. Nuestros juegos se encargaban rápidamente de borrar las diferencias, de eliminar en silencio toda esta mezcla social. Nuestros cabellos felizmente mezclados para realizar los trabajos comunes tomaban prestados el perfume de todo el mundo.

Close Up Of Children's Feet Dangling From Wooden Bridge

<< Y esta convivencia tan simple era contagiosa: franqueaba el muro de la escuela y se extendía a todo el pueblo >>

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Crónica de una escuela de pueblo. Temporada 1 – Episodio 4

La naturaleza

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La naturaleza entraba en clase y la encontrábamos constantemente en nuestros textos. ¡Los textos libres de los niños de las ciudades deben ser tan diferentes! Sin duda también serán ricos, pero probablemente no estén tan llenos de olores, colores, humedad, calor, ramitas crepitantes, estallidos de vainas secas, etc. Es decir, de todo aquello que percibimos con la piel, por las fosas nasales, los ojos abiertos y los oídos alerta. He encontrado esta naturaleza en prácticamente todos los textos del periódico que publicamos: “Ha nevado. Los abetos parecen pescados pasados por harina”. “Las orugas cubrieron el tronco de la acacia y parecía que tuviese un suéter gris. Quería tocarlas porque parecían de terciopelo, pero papá me dijo que eran venenosas”. “Las hormigas son como pequeñas gotas de agua con patas”. “No quiero tocar ranas. Su piel parece fría”. Como veníamos todos andando a la escuela, cruzando prados y atravesando setos y arroyos, a menudo descubríamos recursos para llevar a clase: un tejón o un búho heridos, un gatito ciego descuidado por su madre por alguna razón desconocida.

<< Sin embargo, no era una naturaleza ni idílica ni edulcorada >>

Me acuerdo de una serpiente muerta, abierta sobre una mesa en el patio, para que pudiésemos descubrir aquellas pequeñas serpientes que no habían tenido tiempo suficiente de nacer. De este modo, era inútil trabajar la teoría de los vivíparos y ovíparos, porque la idea ya estaba fijada para siempre en el alumnado, con el olor a hierro oxidado de la serpiente muerta. Sigue leyendo

Las diferencias

<< Crónica de una escuela de pueblo >>

Yo era un poco, no como el patito feo, pero sí como un polluelo raro de la escuela. Rubia, un poco espagueti y salida de una familia de burgueses parisinos trasladada al campo, en medio de todos los pequeños campestres bajos, fornidos y morenos del suroeste. Yo tenía, además, acento del norte, típico de los parisinos. Sin embargo, aunque instintivamente adquiría cierto acento del sur con mis compañeros, sin duda alguna para intentar hacer como todo el mundo, nunca he sufrido la más mínima burla y nunca me han hecho sentir diferente.

Había más diversidad en clase. No obstante, me es imposible saber cómo cada niño diferente vivía esta situación, pero sí sé cómo lo vivimos nosotros. Nosotros, los otros, el grupo.

<< Jacques desaparecía a veces >>

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Tan pronto estaba con nosotros alrededor de la pequeña mesa, como ya no estaba. Como un diente caído en una boca de 6 años: de repente aparecía un agujero. Pero no nos sorprendía. Sabíamos muy bien lo que pasaba y lo que debíamos hacer. Mientras uno iba a coger el “cojín de Jacques”, otro le levantaba la cabeza y un tercero avisaba a la Señorita si en ese momento ella se estaba ocupando de otro grupo. Apartábamos las sillas, los bancos, la mesa, para que no chocara con ellos durante sus convulsiones. Lo girábamos suavemente sobre el costado. Le sosteníamos la mano. Esperábamos a que se despertara de su crisis epiléptica y lo rodeábamos para consolarlo, porque cada vez que le pasaba, mientras se limpiaba la espuma de la boca, comenzaba a llorar. Sigue leyendo

Cómo elegir un regalo Montessori

El material Montessori: ¿son juguetes?

A medida que se acerca la Navidad, en todas partes vemos alabar los méritos de algún regalo Montessori.

Una precisión importante: los elementos del material pedagógico Montessori no son «juguetes», en el sentido de que, si el niño los usa sin que le hayan enseñado la manera de usarlos, pasará por alto aprendizajes relacionados con cada material y se cansará enseguida. Para el caso, mejor regalarle un juego de construcción o una muñeca.

Además, el material Montessori es cronológico. Es decir, corresponde a edades aproximadas y, a veces, requiere requisitos previos.

Entonces, ¿debemos renunciar a regalar material Montessori en Navidad? No, claro que no, pero es necesario elegirlo bien.

couleurs¿Cómo elegir el material Montessori?

En primer lugar, aquí encontrará una cronología de utilización del material de Vida práctica y de Vida sensorial para niños y niñas desde 2 hasta 6 años: cronograma-escuela-viva.pdf

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Contar con… las patas

Bianca-filletteEsta es la historia de una niña pequeña, que padecía una enfermedad rara y estaba aprendiendo a contar. En el instituto habían declarado que solo sería capaz de contar hasta 4. De modo que tomaron la decisión de no proponerle aprendizajes básicos, como las matemáticas.

Sus padres estaban profundamente convencidos de que un enfoque menos académico tal vez le ayudara a progresar. Tenían la sensación de que el «sistema» había abandonado a su hija.

¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!

Me propuse la ardua tarea de hacer que disfrutara contando, convencida de que el material Montessori le sería de gran ayuda. A fin y al cabo, dicho material había sido diseñado en un principio para ayudar a niños con lo que se denomina «necesidades educativas especiales». Lo admito: con ella no fue tan sencillo. La niña parecía indiferente a mi material. Se mostraba dispuesta a cooperar, pero nada más. Tocó el material como le expliqué, pero sin ningún impulso real hacia el aprendizaje.

Yo estaba a punto de rendirme. Además, incluso terminé guardando el material Montessori en su lugar. No me faltó imaginación ni apoyo. Lo había intentado todo: hacerle contar lápices de colores, moras, guijarros… Y de repente un día la oí contar: «¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!». La niña tenía en la mano la pata de mi perra y estaba contando las uñas.

Allí donde los profesionales de la infancia habían fracasado, ¡un perro lo había conseguido! Sigue leyendo

Pedagogía Freinet: el método natural para aprender a leer

Éramos una pequeña piña, de pie delante de la pizarra, unos cogidos por los hombros, otros por la cintura, algunos saltaban de un pie al otro emocionados, otros se ponían de puntillas o incluso, los más pequeños, se subían a las sillas, estirándose hacia el texto escrito en líneas muy grandes y bien espaciadas, sobre un gran cartel azul. Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas. La señorita había intentado paliar el inconveniente colgando lo más bajo posible aquello que llamaba nuestra atención ese día.

<Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas>

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Para comprar: Pedagogía Freinet. Por dónde empezar

El texto que había colgado era el de uno de nosotros, escrito libremente para contar un acontecimiento sin duda muy fuerte, ya que la votación de la mañana fue unánime. La abuela de Laurent se había lanzado como un jugador de rugby, con el mandil por delante, para placar a un conejo salvaje que estaba devorando sus zanahorias. Martine había recibido un fósil de amonita que le había enviado su primo (el fósil en cuestión reinaba sobre una mesa desde un rincón del aula, augurando todo tipo de manipulaciones, investigaciones y dibujos). Los bomberos habían acudido a casa de Hervé para llevar a su abuelo al hospital: Hervé oscilaba entre la tristeza que sentía por el abuelo y la alegría que despertaba en él el camión rojo. La fuente del pueblo rajaba más fuerte que de costumbre y Sylvie soñaba con una navegación desenfrenada. ¡Los textos libres! Una mina. La elegida del día era la abuela «jugadora de rugby».

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