Las escuelas Montessori y la pandemia

Las escuelas Montessori y sus estudiantes enfrentan a dificultades particulares en tiempo de pandemia, pero es inherente a esta pedagogía saber cómo adaptarse y recuperarse. Primero intentaremos identificar las dudas que se plantean para luego enumeraremos las posibles soluciones.

Manipulación sensorial, confinamiento y educación a distancia

 Montessori y la pandemia
La enseñanza Montessori no consiste solo en una transmisión de contenidos, sino que es una escuela de vida.

Gran parte del método Montessori se basa en la manipulación, pero si el material Montessori está en la escuela, los niños en casa y el educador frente a su ordenador … ¿cómo se hace? Asimismo, las estrategias pedagógicas, como la lección en tres tiempos, requieren un diálogo entre el educador y el niño. ¿Cómo poner todo esto en marcha a través de internet? La enseñanza Montessori, que no es solo una enseñanza de contenidos, sino también (y quizás, sobre todo) una enseñanza de comportamientos y una escuela de vida, pasa por la interacción entre los niños y el educador o la educadora y entre los niños entre ellos. ¿Cómo conservar estas interacciones en tiempo de confinamiento?

El regreso a la escuela Montessori y la higiene

Los cubos de la torre rosa, el banco de perlas, los ábacos, las tarjetas de nomenclatura… en resumen, todo el material Montessori, hecho de multitud de pequeños objetos y tarjetas de plástico, será manipulado por numerosas manos. ¿Se puede dejar que un niño tome libremente material que otro niño acaba de guardar y respetar a la vez la higiene necesaria para luchar contra la propagación del virus?

En Montessori, los niños a menudo trabajan en parejas o en grupos. Se ayudan mutuamente para llevar una mesa, los mayores ayudan a los pequeños a atarse los cordones, etc. ¿Es posible hacer esto compatible con la protección de la salud de los niños?

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Montessori y la disciplina positiva 2

Nada de premios

Montessori y la disciplina positiva comparten una creencia fundamental: los premios no son adecuados en la educación de niños y niñas. Educar en positivo no significa hacer uso de las recompensas para modelar la actitud del niño o impregnar su mente absorbente. Pocas habilidades sociales genuinas se aprenden del uso del elogio y la recompensa. En el desarrollo del niño, los premios no fomentan su autonomía personal, auténtico recurso para desenvolverse en la sociedad que le aguarda.

Montessori y la disciplina positiva
Las recompensas no contribuyen al desarrollo armónico del niño

¿Por qué no hay recompensas en el método educativo Montessori?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia del ambiente preparado en el desarrollo del niño. Asimismo, en el artículo anterior abordamos el tema de los castigos desde la perspectiva Montessori y la disciplina positiva.

Del mismo modo que no hay castigos en la pedagogía Montessori, tampoco se recurre a las recompensas. ¿Os resulta paradójico en un modelo como la educación Montessori? Un método educativo que se caracteriza por el respeto al niño y la confianza en sus capacidades.

Las recompensas impiden el juicio personal

Los pedagogos Montessori creen que dar recompensas crea una relación de dependencia del niño con respecto del adulto. En el extremo, el niño solo actúa para recibir una recompensa. Esto empaña por completo el hecho de sentirse orgulloso de sus acciones: actúa para adultos y para conseguir un premio, como un animal bien entrenado.

Para Maria Montessori, las recompensas son «esclavitud a la mente». La recompensa debe ser interna. Lo que busca Maria Montessori es fomentar la autonomía del niño.

Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna
Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna

Montessori y la disciplina positiva: las notas

En la pedagogía Montessori tampoco hay notas. De entrada, porque crean el mismo tipo de dependencia estéril, pero sobre todo porque se convierten en un castigo injusto y permanente cuando son malas. A veces, el niño puede haber hecho un gran esfuerzo sin lograr un buen resultado. Y, por último, las calificaciones son, para los niños que siempre obtienen buenas calificaciones, una recompensa banal que pierde todo interés.

Montessori y la disciplina positiva automotivación
La automotivación es lo que pretenden conseguir Montessori y la disciplina positiva

El método Montessori elude el problema de las calificaciones con el material Montessori, que permite la autocorrección (o «control del error«). El niño tiene el modo de verificar sus errores y sus logros por sí mismo, de una manera fiable y sin la necesidad del juicio ulterior, intimidatorio e inhibidor de un adulto, aunque este albergue las mejores intenciones.

Montessori y la disciplina positiva: la motivación interna

La disciplina positiva es un concepto desarrollado a principios de la década de 2000 por Jane Nelsen. Hace referencia al trabajo del psicoterapeuta austríaco, Alfred Adler, que puso de relieve las necesidades humanas esenciales: los sentimientos de pertenencia e importancia. Si se satisfacen estas dos necesidades, el individuo puede participar plena y felizmente en la vida social. Encontramos las mismas ideas en Montessori, en lo que Maria Montessori llama «la normalización» del niño: este equilibrio que proviene de la confianza, la autoestima, la autonomía y la motivación interna.

Para Montessori y la disciplina positiva la motivación debe ser interna y los premios y las recompensas en educación son una motivación externa. La auténtica disciplina positiva crea en el niño un lugar de control interno.

En consecuencia, lo que impulsa al niño a portarse bien, no es la idea de obtener un premio y evitar un castigo. El niño se porta bien y hace lo que debe incluso cuando nadie le ve, porque es una personita plenamente capaz y competente. Al fomentar la motivación interna, se desarrollan en él hábitos de autonomía.

Montessori y la disciplina positiva: nada de premios
No dar un premio no significa eliminar cualquier demostración de agrado ante los esfuerzos del niño por progresar

Lo que reemplaza las recompensas en la pedagogía Montessori

No dar un premio no significa eliminar cualquier muestra de placer ante las acciones o realizaciones positivas del niño o ante sus esfuerzos por progresar. Esta demostración proviene del grupo de niños o del educador Montessori.

Por un lado, esta demostración no debe ser exagerada o desproporcionada para no infantilizar al destinatario. Por otro lado, no debe darse cuando el niño ha hecho lo que el adulto quería, sino cuando ha progresado en relación a sí mismo. De ahí nacerá el placer autónomo de la autorrealización. Esta es la verdadera recompensa.

Como vemos, lo que el método Montessori pretende desarrollar es la automotivación. Así, el niño adquiere toda la independencia que lo hará verdaderamente autónomo en su vida en sociedad.

Los deberes escolares y Montessori en la pandemia

Los deberes escolares y la pedagogía Montessori constituyen el tema central de estas reflexiones que queremos compartir con vosotros. En este artículo veremos cómo la pandemia ha puesto de relieve aspectos conflictivos de las tareas escolares obligatorias.

En Montessori, no hay deberes para hacer en casa

Respecto a los deberes para hacer en casa la cuarentena es un test concluyente. Padres y madres han podido constatar durante la cuarentena, aún más que habitualmente, hasta qué punto hacer los deberes con los niños puede ser complicado, sobre todo cuando son abundantes e intentan, sin éxito sustituir a las clases cotidianas en el colegio.

En Montessori no hay deberes escolares

Los padres o, mejor dicho, las madres han de hacer muchas tareas escolares con (o para) los niños y las cosas se complican, son una fuente de conflicto (están cansados, cuando uno no sabe hacer una cosa se enfada más rápido, provocan disgustos…) y, en general, no tienen formación (incluso los que han estudiado una carrera) para hacerlos con ellos.

Los deberes escolares y Montessori no se llevan bien

Las tareas para casa y la pandemia

Los deberes escolares pueden ser una fuente de desigualdades sociales

Las particularidades de la cuarentena hacen de ella una experiencia interesante en lo que respecta a los deberes escolares; de repente, la escuela se desarrolla en el marco familiar y para muchos padres se convierte en una fastidiosa y ardua carga. Ardua porque exige tiempo, paciencia, conocimientos y capacidad de organización. Y aún resulta más complicado cuando los padres tienen que afrontar su propia carga de teletrabajo.

La pandemia ha puesto en evidencia las contradicciones de los deberes escolares obligatorios

Por suerte, la situación es menos difícil en tiempos normales, pero la cuarentena ha tenido un efecto de lupa, que ha puesto de relieve las dificultades y las fallas de los deberes obligatorios que los profesores de la escuela tradicional ponen a los niños para hacer en casa.


La escuela Montessori rechaza los deberes en casa

El método Montessori recomienda que el trabajo escolar se realice en clase,

  • en un entorno preparado,
  • en el seno del grupo de niños y
  • guiado por un educador especialista;

y en casa no se dan estas tres condiciones.

La pandemia pone en evidencia el problema de los deberes escolares

Ello no impide que el niño o la niña utilice en casa el material Montessori cuando tenga ganas, la diferencia es lo hace sin coacciones, sin que le obliguen y por voluntad propia.

En casa, durante el tiempo libre se juega con los hermanos y las hermanas, los amigos, se comparten momentos de relajación con los padres, sin estrés.

Los deberes escolares pueden convertirse en una fuente de malestar en el seno de las familias

Hay familias que no disponen del tiempo, ni de los medios, ni de las capacidades, ni del material necesario para ayudar al niño o la niña, de noche, después de concluir su propia jornada laboral. Y decimos ayudar, pero en ocasiones es directamente la madre (o el padre) quien hace directamente los deberes del niño, para ahorrar tiempo y disgustos. Si se ponen deberes obligatorios para casa se crea un problema en el ámbito familiar, además de ahondar la brecha de las diferencias sociales.

La educación Montessori en casa

En las escuelas Montessori se intenta que la educación que se da en casa y la que se da en la escuela sean complementarias. Por ello, la educación es un asunto de cooperación y cariño en torno al niño, cada adulto hace su aportación propia y específica a la enseñanza, ya sea en forma de afecto, de seguridad, de bienestar.

En Montessori la enseñanza en casa y la enseñanza en la escuela se complementan

Las enseñanzas Montessori continúan en casa, pero centrada en los valores (que comparten los educadores de la pedagogía Montessori y los padres y las madres) y en la actitud de los padres con respecto a sus hijos.

Los deberes y la escolarización en casa

Un caso particular se presenta cuando el método Montessori puede ser la base que algunas familias hayan elegido para escolarizar a sus hijos en casa (homeschooling). Cada vez hay más familias que eligen esta modalidad educativa. Para que la escuela en casa tenga éxito se deben observar dos particularidades importantes:

  • que los niños no tengan la sensación de estar todo el día en clase y
  • que los padres que procuran dicha enseñanza a sus hijos tengan la formación adecuada para hacerlo.

Debe haber una diferencia entre la escuela y el ocio, hay momentos que son simplemente para soñar, jugar, o relajarse.

En la escolarización en casa hay que crear espacios para que los niños no tengan la sensación de estar todo el día en clase

Un tiempo para aprender y un tiempo para disfrutar del ocio

Hemos visto que es vital para los niños diferenciar entre los momentos de trabajo y los momentos de juego. Los momentos de trabajo deberían ser tan interesantes y eficaces que no es necesario extenderlos a los momentos de ocio. Y eso es precisamente lo que pasa en una clase Montessori y por eso en Montessori no se ponen deberes para casa.

Material Montessori, qué es y cómo se usa

El secreto del éxito del material Montessori

El material Montessori atrae a los niños y seduce a los padres. ¿Por qué? En primer lugar, porque es precioso. Parecen juguetes, parecen juegos de construcción. En general está hecho de madera y pintado en colores vivos.

Mucha gente se pregunta, por ejemplo, por qué la famosa torre rosa es rosa. Muy sencillo: un color claro, vivo y bastante raro en los juegos de cubos para niños, es sorprendente y atrayente. Si a eso se le añade su tamaño —es casi tan alta como el niño o la niña al que se le propone—, tenemos los ingredientes perfectos para crear un objeto con un fuerte poder de atracción.

El material del método Montessori consiste en una serie de seductores objetos pedagógicos que han sido cuidadosamente diseñados para que cumplan un propósito educativo.

El material Montessori seduce a los niños

Un material sensorial que desafía al niño con propuestas

Una vez el niño ha sido cautivado por el material Montessori, podría simplemente observarlo, manipularlo durante unos minutos y luego perder el interés por él. Pero no es el caso, porque cada material desafía al niño con una propuesta que le lleva a aprender y a desarrollar sus habilidades. A menudo, entiende qué hacer con él de manera instintiva: clasificar o apilar en el orden correcto, encajarlo en el lugar correcto, etc.

En general, el educador o la educadora solo tiene que mostrar una vez que se utiliza un material concreto. En seguida, el niño lo usa solo y persevera hasta que lo consigue, sin desanimarse, con gran concentración y confianza. No le impulsa ninguna coacción externa. Trabaja con el material Montessori sensorial sólo por placer, mientras tiene la impresión de que está jugando, y su único motor es el deseo de superar el reto implícito en el material.

El niño acepta la propuesta a la que le desafía el material Montessori de matemáticas o de lenguaje y aprende mientras juega.

La rara vez que un niño deja un material que ha tomado de un estante ocurre cuando es demasiado pequeño para entenderlo y poder usarlo. Por el contrario, a algunos niños de 9 o 10 años, e incluso mayores, les encanta volver al material «de los pequeños», como el cubo del binomio o el cubo del trinomio.

El cubo del binomio paso a paso

La genial idea de la autocorrección

Otro gran activo del material Montessori: es la autocorrección. Es decir, está concebido de tal manera que el niño se da cuenta de inmediato si lo ha conseguido o si hay un error en algún lugar. No tiene que esperar con ansiedad el juicio perentorio de un adulto: “está bien” (¡Uuuffff!) o “no está bien” (¡Ay, ay, ay!). Trabaja tranquilamente por su cuenta. Puede fallar diez veces sin que le juzguen y sin desanimarse. Casi siempre acaba lográndolo.

Como último recurso, es él quien decide ir a pedirle al adulto que le vuelva a mostrar cómo hacerlo. Aquí es donde interviene la actitud particular del educador Montessori, que no le hace ningún comentario negativo. Le presenta otra vez el material y el niño lo volverá a intentar.

El material Montessori contiene lo que llamamos «control del error», de manera que el propio niño se da cuenta si se equivoca y puede corregirse él solo, sin la ayuda de nadie.

Esta autocorrección, que en pedagogía Montessori llamamos “control del error”, puede ser muy sencilla. Por ejemplo:

  • el pequeño cilindro de botón entra hasta el fondo del agujero si no es su lugar correspondiente,
  • la torre se derrumba si está mal montada,
  • el pentágono no puede entrar en el hueco del hexágono,
  • el dedo nota que ya no está en el área rasposa de las letras rugosas o las cifras rugosas cuando el gesto no es el correcto.

También está la forma más compleja de control del error, que el educador explica al presentar el material, como sucede para la serpiente positiva.

El material Montessori funciona para todos los niños

Visual, táctil, manipulable, el material Montessori es muy diferente del material pedagógico habitual destinado solo a un determinado tipo de niños: aquellos que no tienen dificultades con la escritura, la abstracción o la memorización.

Las cifras rugosas y las letras rugosas reemplazan las páginas agotadoras de escritura de cifras y letras, los alfabetos móviles permiten componer palabras aun cuando el niño tiene dificultad para trazar las letras, las formas para dibujar son mucho más lúdicas y creativas que los ejercicios de trazado de algoritmos para prepararse para la escritura…

El material Montessori devuelve el gusto por aprender a niños que están rebotados de la escuela y todo lo académico

En resumen, el material Montessori no solo es adecuado para todas las formas de inteligencia, sino que puede devolver las ganas de aprender de los niños que están un poco hartos de todo lo académico.

El material de imitación no siempre aplica la pedagogía Montessori

Dado el éxito del material y el método Montessori, muchos fabricantes de juguetes educativos sucumben a la tentación de bautizar cualquier conjunto de cubos con el nombre de Montessori. A menudo ignoran el hecho de que cada material Montessori está dedicado a aprender una noción a la vez. Ya sea los colores o el número, pero no ambos a la vez, por ejemplo. Esto se debe a que se pretende que el niño se concentre en una novedad solamente, cada vez que cambie de material. Por eso el material Montessori es progresivo y se debe presentar en un orden concreto para que el niño lo aproveche al máximo.

La premisa del material y el método Montessori es aprender una noción cada vez, aislando la dificultad, para asimilarla perfectamente y para siempre.

Por eso, al niño al principio de cada libro de la colección Montessori Paso a paso se incluye una tabla cronológica que describe el uso del material y la edad aproximada en la que hay que presentarlo.

El ejemplo más revelador es el descubrimiento de los números, las cantidades que representan y las cifras, que son sus símbolos escritos. Empezamos con las barras rojas o los listones rojos, gracias a las cuales el niño descubre la progresividad de las cantidades de 1 a 10 precisamente por su tamaño y su peso, luego pasamos a las barras rojas y azules o los listones rojos y azules, que son del mismo tamaño, pero se dividen en segmentos, para que el niño visualice el hecho de que en la barra del 2 hay dos veces la barra del 1, y así sucesivamente. Luego usamos las cifras rugosas para descubrir los símbolos. A continuación, asociamos los símbolos con las cantidades al utilizar las barras rojas y azules junto con las tarjetas de los números pequeñas.

La colección Montessori paso a paso contiene un cronograma que indica a qué edad usar cada material

Material Montessori casero

¿Entonces es un material perfecto? No del todo. Cuando se habla de material Montessori siempre surge una crítica: su precio. Es cierto que no es baladí. En cierto modo, el precio está justificado: el material es sólido y bonito, en general es de madera, muy bien pintado, o tiene muchas cuentas, como para las cadenas o el banco de las perlas.

Es posible fabricar uno mismo gran parte del material Montessori

Sin embargo, aunque sea mejor comprar algunos materiales que son difíciles o muy largos de fabricar uno mismo, es muy posible hacer una gran parte de ellos. En internet se encuentra tanto material Montessori imprimible como tutoriales. Algunos son gratuitos, como el Material Montessori hágalo usted mismo, un fichero de 160 páginas que regalamos con la compra del vídeo Material Montessori Hazlo tú mismo/a

Montessori y el confinamiento de los niños

La pedagogía Montessori no es solo una enseñanza de los contenidos escolares, es una escuela de vida. Por tanto, tiene recursos útiles para momentos tan complicados como los que estamos experimentando actualmente con nuestros hijos.

Diálogo y «vida práctica»

Maria Montessori, al igual que muchos psicopedagogos, recomendó hablar con los niños sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor. diálogo-Montessori-Escuela-VivaEl hecho de explicarles los acontecimientos de la vida, buenos o malos, con palabras adaptadas a su nivel de comprensión, permite evitar que arraiguen en ellos ansiedades profundas y duraderas.

Habla con los niños de lo que está ocurriendo, de la pandemia.

También recomendó hacerlos participar a cualquier edad, incluso desde muy pequeños, en las tareas cotidianas de la familia, lo que en la pedagogía Montessori denominamos «vida práctica»: cuidar las plantas y las mascotas, colaborar en las tareas de limpieza y orden del hogar, pedirles a los niños mayores que lean cuentos a los más pequeños, y actividades semejantes. En el contexto del confinamiento, esta participación adquiere una gran importancia, no solo para tranquilizar a los niños, sino también para evitar que se aburran.

vida práctica Montessori. Escuela Viva

Haz que los niños participen en las tareas de “vida práctica”.

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Crónica de una escuela de pueblo

Escuela pequeña – gran ventaja

Yo era un niño de ciudad que olía a jabón, en una clase que olía a vaca. Sí, era una escuela de pequeños granjeros en los años 60. Los niños no dormían lejos del establo, a veces ayudaban a ordeñar por la tarde, con la frente apoyada en el costado de las vacas. Se lavaban por la mañana rápidamente las mejillas, rojas y llenas de salud, utilizando el guante como si fuera la lengua de un gato. Éramos raros, los que olíamos a jabón. Pero no duraba mucho. Nuestros juegos se encargaban rápidamente de borrar las diferencias, de eliminar en silencio toda esta mezcla social. Nuestros cabellos felizmente mezclados para realizar los trabajos comunes tomaban prestados el perfume de todo el mundo.

Close Up Of Children's Feet Dangling From Wooden Bridge

<< Y esta convivencia tan simple era contagiosa: franqueaba el muro de la escuela y se extendía a todo el pueblo >>

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Crónica de una escuela de pueblo. Temporada 1 – Episodio 4

La naturaleza

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La naturaleza entraba en clase y la encontrábamos constantemente en nuestros textos. ¡Los textos libres de los niños de las ciudades deben ser tan diferentes! Sin duda también serán ricos, pero probablemente no estén tan llenos de olores, colores, humedad, calor, ramitas crepitantes, estallidos de vainas secas, etc. Es decir, de todo aquello que percibimos con la piel, por las fosas nasales, los ojos abiertos y los oídos alerta. He encontrado esta naturaleza en prácticamente todos los textos del periódico que publicamos: “Ha nevado. Los abetos parecen pescados pasados por harina”. “Las orugas cubrieron el tronco de la acacia y parecía que tuviese un suéter gris. Quería tocarlas porque parecían de terciopelo, pero papá me dijo que eran venenosas”. “Las hormigas son como pequeñas gotas de agua con patas”. “No quiero tocar ranas. Su piel parece fría”. Como veníamos todos andando a la escuela, cruzando prados y atravesando setos y arroyos, a menudo descubríamos recursos para llevar a clase: un tejón o un búho heridos, un gatito ciego descuidado por su madre por alguna razón desconocida.

<< Sin embargo, no era una naturaleza ni idílica ni edulcorada >>

Me acuerdo de una serpiente muerta, abierta sobre una mesa en el patio, para que pudiésemos descubrir aquellas pequeñas serpientes que no habían tenido tiempo suficiente de nacer. De este modo, era inútil trabajar la teoría de los vivíparos y ovíparos, porque la idea ya estaba fijada para siempre en el alumnado, con el olor a hierro oxidado de la serpiente muerta. Sigue leyendo

Las diferencias

<< Crónica de una escuela de pueblo >>

Yo era un poco, no como el patito feo, pero sí como un polluelo raro de la escuela. Rubia, un poco espagueti y salida de una familia de burgueses parisinos trasladada al campo, en medio de todos los pequeños campestres bajos, fornidos y morenos del suroeste. Yo tenía, además, acento del norte, típico de los parisinos. Sin embargo, aunque instintivamente adquiría cierto acento del sur con mis compañeros, sin duda alguna para intentar hacer como todo el mundo, nunca he sufrido la más mínima burla y nunca me han hecho sentir diferente.

Había más diversidad en clase. No obstante, me es imposible saber cómo cada niño diferente vivía esta situación, pero sí sé cómo lo vivimos nosotros. Nosotros, los otros, el grupo.

<< Jacques desaparecía a veces >>

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Tan pronto estaba con nosotros alrededor de la pequeña mesa, como ya no estaba. Como un diente caído en una boca de 6 años: de repente aparecía un agujero. Pero no nos sorprendía. Sabíamos muy bien lo que pasaba y lo que debíamos hacer. Mientras uno iba a coger el “cojín de Jacques”, otro le levantaba la cabeza y un tercero avisaba a la Señorita si en ese momento ella se estaba ocupando de otro grupo. Apartábamos las sillas, los bancos, la mesa, para que no chocara con ellos durante sus convulsiones. Lo girábamos suavemente sobre el costado. Le sosteníamos la mano. Esperábamos a que se despertara de su crisis epiléptica y lo rodeábamos para consolarlo, porque cada vez que le pasaba, mientras se limpiaba la espuma de la boca, comenzaba a llorar. Sigue leyendo

Cómo elegir un regalo Montessori

El material Montessori: ¿son juguetes?

A medida que se acerca la Navidad, en todas partes vemos alabar los méritos de algún regalo Montessori.

Una precisión importante: los elementos del material pedagógico Montessori no son «juguetes», en el sentido de que, si el niño los usa sin que le hayan enseñado la manera de usarlos, pasará por alto aprendizajes relacionados con cada material y se cansará enseguida. Para el caso, mejor regalarle un juego de construcción o una muñeca.

Además, el material Montessori es cronológico. Es decir, corresponde a edades aproximadas y, a veces, requiere requisitos previos.

Entonces, ¿debemos renunciar a regalar material Montessori en Navidad? No, claro que no, pero es necesario elegirlo bien.

couleurs¿Cómo elegir el material Montessori?

En primer lugar, aquí encontrará una cronología de utilización del material de Vida práctica y de Vida sensorial para niños y niñas desde 2 hasta 6 años: cronograma-escuela-viva.pdf

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Contar con… las patas

Bianca-filletteEsta es la historia de una niña pequeña, que padecía una enfermedad rara y estaba aprendiendo a contar. En el instituto habían declarado que solo sería capaz de contar hasta 4. De modo que tomaron la decisión de no proponerle aprendizajes básicos, como las matemáticas.

Sus padres estaban profundamente convencidos de que un enfoque menos académico tal vez le ayudara a progresar. Tenían la sensación de que el «sistema» había abandonado a su hija.

¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!

Me propuse la ardua tarea de hacer que disfrutara contando, convencida de que el material Montessori le sería de gran ayuda. A fin y al cabo, dicho material había sido diseñado en un principio para ayudar a niños con lo que se denomina «necesidades educativas especiales». Lo admito: con ella no fue tan sencillo. La niña parecía indiferente a mi material. Se mostraba dispuesta a cooperar, pero nada más. Tocó el material como le expliqué, pero sin ningún impulso real hacia el aprendizaje.

Yo estaba a punto de rendirme. Además, incluso terminé guardando el material Montessori en su lugar. No me faltó imaginación ni apoyo. Lo había intentado todo: hacerle contar lápices de colores, moras, guijarros… Y de repente un día la oí contar: «¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!». La niña tenía en la mano la pata de mi perra y estaba contando las uñas.

Allí donde los profesionales de la infancia habían fracasado, ¡un perro lo había conseguido! Sigue leyendo