Material Montessori, qué es y cómo se usa

El secreto del éxito del material Montessori

El material Montessori atrae a los niños y seduce a los padres. ¿Por qué? En primer lugar, porque es precioso. Parecen juguetes, parecen juegos de construcción. En general está hecho de madera y pintado en colores vivos.

Mucha gente se pregunta, por ejemplo, por qué la famosa torre rosa es rosa. Muy sencillo: un color claro, vivo y bastante raro en los juegos de cubos para niños, es sorprendente y atrayente. Si a eso se le añade su tamaño —es casi tan alta como el niño o la niña al que se le propone—, tenemos los ingredientes perfectos para crear un objeto con un fuerte poder de atracción.

El material del método Montessori consiste en una serie de seductores objetos pedagógicos que han sido cuidadosamente diseñados para que cumplan un propósito educativo.

Un material sensorial que desafía al niño con propuestas

Una vez el niño ha sido cautivado por el material Montessori, podría simplemente observarlo, manipularlo durante unos minutos y luego perder el interés por él. Pero no es el caso, porque cada material desafía al niño con una propuesta que le lleva a aprender y a desarrollar sus habilidades. A menudo, entiende qué hacer con él de manera instintiva: clasificar o apilar en el orden correcto, encajarlo en el lugar correcto, etc.

En general, el educador o la educadora solo tiene que mostrar una vez que se utiliza un material concreto. En seguida, el niño lo usa solo y persevera hasta que lo consigue, sin desanimarse, con gran concentración y confianza. No le impulsa ninguna coacción externa. Trabaja con el material Montessori sensorial sólo por placer, mientras tiene la impresión de que está jugando, y su único motor es el deseo de superar el reto implícito en el material.

El niño acepta la propuesta a la que le desafía el material Montessori de matemáticas o de lenguaje y aprende mientras juega.

La rara vez que un niño deja un material que ha tomado de un estante ocurre cuando es demasiado pequeño para entenderlo y poder usarlo. Por el contrario, a algunos niños de 9 o 10 años, e incluso mayores, les encanta volver al material «de los pequeños», como el cubo del binomio o el cubo del trinomio.

La genial idea de la autocorrección

Otro gran activo del material Montessori: es la autocorrección. Es decir, está concebido de tal manera que el niño se da cuenta de inmediato si lo ha conseguido o si hay un error en algún lugar. No tiene que esperar con ansiedad el juicio perentorio de un adulto: “está bien” (¡Uuuffff!) o “no está bien” (¡Ay, ay, ay!). Trabaja tranquilamente por su cuenta. Puede fallar diez veces sin que le juzguen y sin desanimarse. Casi siempre acaba lográndolo.

Como último recurso, es él quien decide ir a pedirle al adulto que le vuelva a mostrar cómo hacerlo. Aquí es donde interviene la actitud particular del educador Montessori, que no le hace ningún comentario negativo. Le presenta otra vez el material y el niño lo volverá a intentar.

El material Montessori contiene lo que llamamos «control del error», de manera que el propio niño se da cuenta si se equivoca y puede corregirse él solo, sin la ayuda de nadie.

Esta autocorrección, que en pedagogía Montessori llamamos “control del error”, puede ser muy sencilla. Por ejemplo:

  • el pequeño cilindro de botón entra hasta el fondo del agujero si no es su lugar correspondiente,
  • la torre se derrumba si está mal montada,
  • el pentágono no puede entrar en el hueco del hexágono,
  • el dedo nota que ya no está en el área rasposa de las letras rugosas o las cifras rugosas cuando el gesto no es el correcto.

También está la forma más compleja de control del error, que el educador explica al presentar el material, como sucede para la serpiente positiva.

El material Montessori funciona para todos los niños

Visual, táctil, manipulable, el material Montessori es muy diferente del material pedagógico habitual destinado solo a un determinado tipo de niños: aquellos que no tienen dificultades con la escritura, la abstracción o la memorización.

Las cifras rugosas y las letras rugosas reemplazan las páginas agotadoras de escritura de cifras y letras, los alfabetos móviles permiten componer palabras aun cuando el niño tiene dificultad para trazar las letras, las formas para dibujar son mucho más lúdicas y creativas que los ejercicios de trazado de algoritmos para prepararse para la escritura…

El material Montessori devuelve el gusto por aprender a niños que están rebotados de la escuela y todo lo académico

En resumen, el material Montessori no solo es adecuado para todas las formas de inteligencia, sino que puede devolver las ganas de aprender de los niños que están un poco hartos de todo lo académico.

El material de imitación no siempre aplica la pedagogía Montessori

Dado el éxito del material y el método Montessori, muchos fabricantes de juguetes educativos sucumben a la tentación de bautizar cualquier conjunto de cubos con el nombre de Montessori. A menudo ignoran el hecho de que cada material Montessori está dedicado a aprender una noción a la vez. Ya sea los colores o el número, pero no ambos a la vez, por ejemplo. Esto se debe a que se pretende que el niño se concentre en una novedad solamente, cada vez que cambie de material. Por eso el material Montessori es progresivo y se debe presentar en un orden concreto para que el niño lo aproveche al máximo.

La premisa del material y el método Montessori es aprender una noción cada vez, aislando la dificultad, para asimilarla perfectamente y para siempre.

Por eso, al niño al principio de cada libro de la colección Montessori Paso a paso se incluye una tabla cronológica que describe el uso del material y la edad aproximada en la que hay que presentarlo.

El ejemplo más revelador es el descubrimiento de los números, las cantidades que representan y las cifras, que son sus símbolos escritos. Empezamos con las barras rojas o los listones rojos, gracias a las cuales el niño descubre la progresividad de las cantidades de 1 a 10 precisamente por su tamaño y su peso, luego pasamos a las barras rojas y azules o los listones rojos y azules, que son del mismo tamaño, pero se dividen en segmentos, para que el niño visualice el hecho de que en la barra del 2 hay dos veces la barra del 1, y así sucesivamente. Luego usamos las cifras rugosas para descubrir los símbolos. A continuación, asociamos los símbolos con las cantidades al utilizar las barras rojas y azules junto con las tarjetas de los números pequeñas.

Material Montessori casero

¿Entonces es un material perfecto? No del todo. Cuando se habla de material Montessori siempre surge una crítica: su precio. Es cierto que no es baladí. En cierto modo, el precio está justificado: el material es sólido y bonito, en general es de madera, muy bien pintado, o tiene muchas cuentas, como para las cadenas o el banco de las perlas.

Sin embargo, aunque sea mejor comprar algunos materiales que son difíciles o muy largos de fabricar uno mismo, es muy posible hacer una gran parte de ellos. En internet se encuentra tanto material Montessori imprimible como tutoriales. Algunos son gratuitos, como el Material Montessori hágalo usted mismo, un fichero de 160 páginas que regalamos con la compra del vídeo Material Montessori Hazlo tú mismo/a

Las cinco Grandes Lecciones Montessori

Las grandes lecciones Montessori son aquellas que todo niño o niña debería saber a partir de los 6 años. Despiertan la curiosidad natural del niño. Maria Montessori las crea a modo de relato cosmogónico actual, pero narrado desde una perspectiva científica. Ella las incluye en lo que llama «educación cósmica».

Las grandes historias Montessori sitúan al niño en el mundo.

Las cinco grandes lecciones Montessori avivan la curiosidad natural del niño, una curiosidad que le acompañará toda su vida.

En las dos primeras grandes lecciones se explica la formación del universo a partir del Big Bang, la formación de la Tierra y el origen de la vida, empezando por los microorganismos, hasta las plantas, y los animales. La tercera está dedicada a la aparición del ser humano. Y en la cuarta y la quinta se muestra el nacimiento del lenguaje, la comunicación y los números.

¿Qué es la educación cósmica montessoriana?

Para Maria Montessori «cósmico» tiene que ver con el espíritu de los relatos cosmogónicos de las civilizaciones antiguas. La función de los relatos de las cosmogonías antiguas era la de explicar el sentido y el origen del universo, de las fuerzas de la naturaleza y de los seres humanos. Los mitos del origen infunden orden a una realidad que, de otro modo, se percibiría como un caos. Las narraciones cosmogónicas dotaban de significado, de sensación de pertenencia y de seguridad psicológica a los individuos de aquellas sociedades.

La educación cósmica es una piedra angular del método Montessori.

En la pedagogía Montessori, la «educación cósmica» tiene esta misma función. A través de las grandes lecciones se explica la situación del niño en el espacio y en el tiempo. Se le da una referencia espacio-temporal. Pero, a diferencia de los relatos cosmogónicos antiguos, las cinco grandes lecciones son narraciones científicas que sirven para explicar todo aquello que está presente en el mundo y todo lo que el niño vive. Estos relatos, basados en evidencias científicas, contienen no solo la historia de los orígenes, sino también una cronología que conduce al niño hacia el presente.

Las grandes historias Montessori sitúan al niño y a la niña en el espacio y en el tiempo, les dan una referencia espacio-temporal.

Las grandes lecciones Montessori despiertan el interés por la astronomía, la geología, la geografía, la física…

Por tanto, constituyen un marco cultural y científico fundamental que ayuda al niño a tomar conciencia de que forma parte de un todo, es una pieza de una obra colosal, de un engranaje bien afinado; un todo tan vasto como el universo y tan duradero como el tiempo.

Las cinco grandes historias Montessori

La educación cósmica ideada por Montessori se compone de las llamadas cinco grandes lecciones.  Estas son:

  • La historia de la Tierra.
  • La historia de la vida en la Tierra.
  • La historia del ser humano.
  • La historia de la escritura.
  • La historia de las cifras.
De una manera visual, en la Historia de la vida en la Tierra aprenden sobre la aparición y la extinción de especies.

A qué edad se presentan las grandes lecciones Montessori

Según Maria Montessori, a los 6 años el niño está preparado para dar el gran salto. Lleva algunos años concentrado en la realidad, en lo práctico y lo sensorial. Hacia esa edad ya está preparado para entrar en el mundo de las ideas; en esa etapa de su desarrollo entra en juego la imaginación.

Los 6 años es la edad idónea para absorber las grandes lecciones Montessori

Para concluir, me gustaría que reflexionarais sobre lo que dice la propia Montessori: «Si la idea del Universo se presenta ante el niño en la forma adecuada, se logrará algo más que despertar su interés, pues ella le causará admiración y asombro, sentimientos más elevados y gratificantes que cualquier otro tipo de interés. La mente del niño ya no se perderá sin rumbo, se fijará en un determinado foco. Así, los conocimientos que adquiere se vuelven organizados y sistemáticos. La inteligencia se manifiesta como una totalidad gracias a la visión completa que se le ha presentado, y el niño se interesa por todo, pues cada cosa está interconectada con las demás y ocupa un sitio en el universo en el cual se centra su mente».

Crónica de una escuela de pueblo

Escuela pequeña – gran ventaja

Yo era un niño de ciudad que olía a jabón, en una clase que olía a vaca. Sí, era una escuela de pequeños granjeros en los años 60. Los niños no dormían lejos del establo, a veces ayudaban a ordeñar por la tarde, con la frente apoyada en el costado de las vacas. Se lavaban por la mañana rápidamente las mejillas, rojas y llenas de salud, utilizando el guante como si fuera la lengua de un gato. Éramos raros, los que olíamos a jabón. Pero no duraba mucho. Nuestros juegos se encargaban rápidamente de borrar las diferencias, de eliminar en silencio toda esta mezcla social. Nuestros cabellos felizmente mezclados para realizar los trabajos comunes tomaban prestados el perfume de todo el mundo.

Close Up Of Children's Feet Dangling From Wooden Bridge

<< Y esta convivencia tan simple era contagiosa: franqueaba el muro de la escuela y se extendía a todo el pueblo >>

Sigue leyendo

Cómo elegir un regalo Montessori

El material Montessori: ¿son juguetes?

A medida que se acerca la Navidad, en todas partes vemos alabar los méritos de algún regalo Montessori.

Una precisión importante: los elementos del material pedagógico Montessori no son «juguetes», en el sentido de que, si el niño los usa sin que le hayan enseñado la manera de usarlos, pasará por alto aprendizajes relacionados con cada material y se cansará enseguida. Para el caso, mejor regalarle un juego de construcción o una muñeca.

Además, el material Montessori es cronológico. Es decir, corresponde a edades aproximadas y, a veces, requiere requisitos previos.

Entonces, ¿debemos renunciar a regalar material Montessori en Navidad? No, claro que no, pero es necesario elegirlo bien.

couleurs¿Cómo elegir el material Montessori?

En primer lugar, aquí encontrará una cronología de utilización del material de Vida práctica y de Vida sensorial para niños y niñas desde 2 hasta 6 años: cronograma-escuela-viva.pdf

Sigue leyendo

Contar con… las patas

Bianca-filletteEsta es la historia de una niña pequeña, que padecía una enfermedad rara y estaba aprendiendo a contar. En el instituto habían declarado que solo sería capaz de contar hasta 4. De modo que tomaron la decisión de no proponerle aprendizajes básicos, como las matemáticas.

Sus padres estaban profundamente convencidos de que un enfoque menos académico tal vez le ayudara a progresar. Tenían la sensación de que el «sistema» había abandonado a su hija.

¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!

Me propuse la ardua tarea de hacer que disfrutara contando, convencida de que el material Montessori le sería de gran ayuda. A fin y al cabo, dicho material había sido diseñado en un principio para ayudar a niños con lo que se denomina «necesidades educativas especiales». Lo admito: con ella no fue tan sencillo. La niña parecía indiferente a mi material. Se mostraba dispuesta a cooperar, pero nada más. Tocó el material como le expliqué, pero sin ningún impulso real hacia el aprendizaje.

Yo estaba a punto de rendirme. Además, incluso terminé guardando el material Montessori en su lugar. No me faltó imaginación ni apoyo. Lo había intentado todo: hacerle contar lápices de colores, moras, guijarros… Y de repente un día la oí contar: «¡Uno, dos, tres, cuatro… cinco!». La niña tenía en la mano la pata de mi perra y estaba contando las uñas.

Allí donde los profesionales de la infancia habían fracasado, ¡un perro lo había conseguido! Sigue leyendo

Pedagogía Freinet: el método natural para aprender a leer

Éramos una pequeña piña, de pie delante de la pizarra, unos cogidos por los hombros, otros por la cintura, algunos saltaban de un pie al otro emocionados, otros se ponían de puntillas o incluso, los más pequeños, se subían a las sillas, estirándose hacia el texto escrito en líneas muy grandes y bien espaciadas, sobre un gran cartel azul. Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas. La señorita había intentado paliar el inconveniente colgando lo más bajo posible aquello que llamaba nuestra atención ese día.

<Todos con la nariz en alto, porque la Educación Nacional ponía las pizarras demasiado altas>

freinet-ok

Para comprar: Pedagogía Freinet. Por dónde empezar

El texto que había colgado era el de uno de nosotros, escrito libremente para contar un acontecimiento sin duda muy fuerte, ya que la votación de la mañana fue unánime. La abuela de Laurent se había lanzado como un jugador de rugby, con el mandil por delante, para placar a un conejo salvaje que estaba devorando sus zanahorias. Martine había recibido un fósil de amonita que le había enviado su primo (el fósil en cuestión reinaba sobre una mesa desde un rincón del aula, augurando todo tipo de manipulaciones, investigaciones y dibujos). Los bomberos habían acudido a casa de Hervé para llevar a su abuelo al hospital: Hervé oscilaba entre la tristeza que sentía por el abuelo y la alegría que despertaba en él el camión rojo. La fuente del pueblo rajaba más fuerte que de costumbre y Sylvie soñaba con una navegación desenfrenada. ¡Los textos libres! Una mina. La elegida del día era la abuela «jugadora de rugby».

Sigue leyendo

¿Ha dicho proyecto pedagógico?

Una amiga docente me contaba hace poco que se había separado del padre de sus hijas. En sus propias palabras: no tenían el mismo «proyecto pedagógico». Al principio, encontré la expresión del todo inapropiada. Incluso pensé que se trataba de una deformación profesional. Y luego, al poco tiempo, dicha expresión empezó a resonar en mi vida privada y profesional.

Hemos apostado por el mismo «proyecto pedagógico»!

Mi compañero y yo hemos compartido la motivación «conjunta» de criar a nuestros hijos en contacto con la naturaleza. ¡Al final, sin darnos cuenta, hemos apostado por el mismo «proyecto pedagógico»!

5-fractions rouges

Entonces recordé a otra madre criando sola a sus dos hijos pequeños. Los niños, que se llevan muy pocos años, iban a una escuela muy tradicional.

Una tarde después de la escuela, a ella le sorprendió el comportamiento de su hijo mayor, que luchaba por levantar una barrera en la mesa para impedir que su hermano de 5 años le «copiara», como en la escuela. Ella, que estaba decidida a conservar la complicidad natural entre sus hijos, se encontró en una situación incómoda.

No dudaba de la competencia de los profesores ni del éxito académico de sus hijos, pero se interrogaba sobre los valores que aprendían en clase.

Favorece la cooperación entre los niños.

Al año siguiente, y a pesar de los sacrificios económicos que tuvo que hacer, tomó la decisión de apuntarlos a una escuela privada Montessori, que favorece la cooperación entre los niños.

IMG_9551

Los chavales se encontraron juntos en una clase de edades diversas que desarrollaba la ayuda mutua y el trabajo en equipo. En la escuela, como en casa, volvieron a ser hermanos.

Más tarde, podrán seguir una escolaridad coherente en el seno de una escuela pública inspirada en la pedagogía Freinet.

La relación entre padres y enseñantes es un pilar de la escolarización de los niños.

Elijamos una escuela pública o una privada, sin duda todos tendremos que tener muy claro el proyecto educativo de cada uno y la coherencia de los valores que se transmitirán a nuestros hijos.

GE DIGITAL CAMERA

Vanessa Toinet, directora de una escuela de pedagogía activa. Autora de Montessori Paso a paso. Escuela Viva

Si quieres ver más sobre los libros Paso a Paso y comprarlos: método Montessori

Escuela pública, escuelas privadas, homeschooling y… Escuela Viva

La defensa de la escuela pública
La escuela pública, cuando está bien concebida y realmente respaldada por el Estado, es, en nuestra opinión, la mejor modalidad de enseñanza. Basta ver sus resultados en los países donde:

  • las escuelas son pequeñas y poco alejadas de los hogares de los niños o las niñas (lo que evita la fatiga y reduce las posibilidades de violencia, de extorsión, de acoso y facilita el contacto fructífero entre padres y enseñantes),
  • el número de alumnos por clase es razonable (lo que permite a los enseñantes ocuparse de todos),
  • sus instalaciones son agradables y funcionales,
  • los enseñantes han recibido una formación de calidad, en particular en pedagogía y, sobre todo, en pedagogía activa, y
  • los enseñantes son valorados por el Estado, por los medios de comunicación, por la población y están bien remunerados.

La escuela pública es democrática porque es gratuita y, si es como acabamos de describir, permite difuminar un poco las desigualdades sociales para ofrecer a todos los niños y las niñas las mismas posibilidades de éxito.ecole-publique-finlandaise

La tentación de la educación privada y de la educación en el ámbito familiar
Sin embargo, desde hace algunas décadas, sin decirlo, por supuesto, e independientemente de su afiliación política, los sucesivos gobiernos se están desvinculando de la educación, reduciendo los fondos y la formación, tanto cuantitativa como cualitativamente, cerrando escuelas, invirtiendo menos en las obras de modernización, dejando que las situaciones empeoren. La profesión de enseñante de la pública se vuelve cada vez más difícil y penosa. El resultado es una escuela pública menos eficiente, que deja de lado a demasiados niños y, a veces, incluso resulta peligrosa para algunos. En este contexto, es bastante lógico que los padres sean reacios a que sus hijos entren en ella. Los que tienen medios van a escuelas privadas. Los que no pueden permitírselas piensan en la educación en hogar o en el ámbito familiar como solución. Pero la primera solución solo está reservada a un pequeño segmento de la población; y la segunda requiere que, en general, las madres dejen un trabajo y una vida fuera de la familia para consagrarse únicamente a sus hijos o hijas.

La posición de la Escuela Viva
¿Y qué preferimos nosotros? Nosotros preferimos… ¡la felicidad de los niños! Para su desarrollo armonioso, tanto en el plano físico, como en el intelectual, psicológico y social. Por eso nuestros libros defienden y apoyan la pedagogía activa, se practique en la pública, la privada, la escuela o el hogar. Nuestros libros están destinados a todos aquellos –padres, docentes, educadores, psicólogos, logopedas– que invierten en una educación cuyo único propósito es el desarrollo de los niños y las niñas. Porque niños y niñas son el futuro y al ayudarlos a convertirse en personas responsables, equilibradas, generosas, comprometidas, abiertas, curiosas y activas estamos preparando una sociedad mejor para el futuro.

IMG_9770

Más informaciones sobre la escuela en casa.

Los 2-6 años de Montessori equivalen a los programas de tres cuartas partes de primaria

colores vida sensorial

Los niños y las niñas «adelantados»
La pedagogía Montessori se basa en un material sensorial tan eficaz con los niños y las niñas que en general aprenden antes y de manera más duradera que los niños y las niñas del sistema tradicional. Por ejemplo, aprenden a escribir y leer hacia los 3 o 4 años, descubren la gramática alrededor de los 5 años, empiezan a trabajar en fracciones alrededor de los 6 años, y así muchas otras cosas.
Este trabajo «adelantado» no es en absoluto el objetivo de la pedagogía Montessori. No se fuerza absolutamente nada y se respeta el ritmo de los niños y las niñas. Sino que se aprovecha lo que Maria Montessori llama «los períodos sensibles» del niño, que van desde los 2 hasta los 6 años aproximadamente, y durante los cuales todas las adquisiciones son más fáciles y naturales para ellos.

Adelantados con respecto a los programas oficiales
lenguaje letrasEn consecuencia, los niños y las niñas entre 2 y los 6 años que han seguido una educación montessoriana desde el principio han asimilado sólidamente el programa de preescolar y casi tres cuartas partes de la primaria. Y los contenidos educativos previstos para este período que va desde los 2 hasta los 6 años aproximadamente son los que habitualmente tratan en primaria los niños de entre 3 y 9 años.

Los libros de la colección Montessori Paso a paso, 2-6 años, de Escuela Viva
Esta es la razón por la cual los enseñantes de primaria utilizan los libros Paso a paso de Escuela Viva dedicados a niños de 2 a 6 años, para complementar o reemplazar gradualmente el sistema tradicional.

calculo numeros
Para más detalles, he aquí el resumen:
– 2-6 años Vida práctica – Vida sensorial (que permite preparar de manera concreta y sensorial la comprensión de conceptos abstractos y la adquisición de la escritura, la lectura y rigurosos métodos de trabajo.
– 2-6 años Lenguaje (que permite la adquisición de escritura, de la lectura, las nociones básicas de la gramática, etc.)
– 3 a 6 años Cálculo (que permite el descubrimiento de las cifras, los números y del sistema decimal, el dominio de las cuatro operaciones, el descubrimiento de fracciones).

Niño pasivo, niño actor, niño autor (o niña)

El niño pasivoteacher-158711_1280

Sin duda constituye la mayoría en la enseñanza tradicional. Simplemente porque aceptamos y a menudo porque queremos que lo sea así. ¿Es tímido y participa poco? En un aula de treinta niños y niñas que reciben clases magistrales, se queda olvidado rápidamente en un rincón. ¿Es muy «sabio»? Escucha lo que dicen, registra lo que puede, aprende de memoria el resto en casa y lo regurgita al día siguiente en un examen en el que nos fijaremos especialmente en el resultado y muy poco, o casi nada, en el razonamiento. Rápidamente se da cuenta de que le interesa no manifestarse demasiado, porque si lo hace, corre el riesgo de cometer errores y de que le castiguen por ello. En cualquier caso, el espacio en el que se espera que debe apelar a su imaginación o su iniciativa es muy pequeño.

El niño actor

La pedagogía activa le da al niño un lugar muy diferente. Lo pone en situaciones en las que es él quien elige, busca, dialoga, colabora con sus compañeros, utiliza a su manera los documentos y herramientas que el enseñante pone a su disposición. Lo responsabiliza al hacerlo participar en la elaboración de su programa de aprendizaje (pedagogía de contrato) y en la evaluación de su trabajo y el de los demás (autoevaluación, evaluación por pares). La pedagogía activa cultiva la confianza en sí mismo al aceptar el error como una etapa necesaria para progresar. Promueve su autonomía al poner a su disposición materiales que puede utilizar sin la ayuda o la censura de un adulto (fichas de autocorrección en Freinet, material que permite el control del error en Montessori…).

El niño autor

shy-2717444_1280Esta es la tercera etapa, que no se encuentra en todas las clases, ni siquiera en todas las clases de la pedagogía activa. Para que el niño (o la niña) autor se manifieste, se requiere una actitud y un espíritu particulares por parte del educador.

Primero, ¿qué entendemos por niño (o niña) autor? Es, por ejemplo,  un auténtico creador en el ámbito artístico: dibuja o esculpe o canta o escribe lo que quiere, cuando quiere. Sigue por vías diferentes de las de sus compañeros porque sigue su propia personalidad y sus propios gustos. Busca mejorar sus creaciones documentándose y cultivándose. Ha aprendido progresivamente a sentirse libre para expresarse a su manera. O es el que hará invenciones técnicas más o menos elaboradas, experiencias originales… y se dedicará, poco a poco, en lo que más le interesa, mientras descubre y así revela su propia vía de excelencia.

Esto solo es posible cuando el enseñante favorece la iniciativa y la independencia desde el comienzo en el espíritu de la clase. Para eso, es necesario que este enseñante sea capaz de cuestionar lo que se le ha aprendido en su formación, generar sus propias ideas, no de seguir un método como si se tratara de una regla inmutable y fija. Es necesario que invente constantemente según el contexto, según los niños con los que trabaja, los medios disponibles, etc. Debe ser capaz de evolucionar, de cambiar de rumbo, de adaptar y de adaptarse. Debe ser él mismo actor y autor de su trabajo.

¿Conocen a enseñantes así? ¡Se reconocen de inmediato! En general, adoran su trabajo, lo hacen sin contar, nunca se aburren y… sus alumnos los adoran.

Más sobre la pedagogía activa.