Montessori y la disciplina positiva: nada de castigos

Montessori y la disciplina positiva coinciden en que los castigos no son elementos eficaces en la educación de niños y niñas. Asimismo, comparten el respeto del adulto hacia el niño, un adulto que guía de una manera cariñosa y firme a la vez, sin caer por ello en la permisividad.

¿Por qué no hay castigos en la pedagogía Montessori?

Los castigos no se utilizan en la educación Montessori. El período de confinamiento, que continúa en muchos países, ha obligado a los niños, sigan el método Montessori o no, a quedarse en casa sin poder hacer ejercicio físico, sin poder aislarse. De manera que, en estas circunstancias, no es raro que aparezcan tensiones. El niño crispado no siempre se comporta como los adultos. Por eso, no debemos castigar a un niño que ya está sufriendo, aunque está claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Cuál es la alternativa: la disciplina positiva, un modelo respetuoso y alentador.

Los castigos no consiguen el objetivo deseado

Los educadores Montessori lo saben bien: el castigo acarrea frustración, humillación y rabia, aunque sea proporcionado e incluso aunque el niño comprenda por qué lo castigan.

Montessori y la disciplina positiva
Los castigos no consiguen el objetivo que perseguimos, por eso no se aplican en Montessori.
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