Montessori en casa, cómo empezar

Montessori en casa puede ser una solución óptima para educar a niños y niñas durante este tiempo de pandemia. Aplicar el método y utilizar el material Montessori en el ámbito del hogar presenta numerosas ventajas. Permite seguir un cronograma acorde a los progresos y las edades de los niños y las niñas y resulta útil tanto para profesores como para aquellas personas que no son profesionales de la educación

Una solución para la pandemia

La educación en el hogar afecta cada vez a más familias. Con el aumento de casos de coronavirus en algunos países y el avance de la pandemia, muchos padres comienzan a preguntarse si quieren (o pueden) dejar que sus hijos regresen a la escuela. ¿Es la pedagogía Montessori una solución? ¿Se puede aplicar el método Montessori en casa? A continuación responderemos a estas preguntas.

Sigue leyendo si deseas empezar Montessori en casa y conocer sus ventajas

Las ventajas del método Montessori en casa

Emplear el material Montessori en el ámbito del hogar resulta conveniente en una situación como la actual. No es necesario que sea la única fuente de educación, sino que puede complementar cualquier otra. Vamos a explicar algunas de sus ventajas

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Montessori y la disciplina positiva 2

Nada de premios

Montessori y la disciplina positiva comparten una creencia fundamental: los premios no son adecuados en la educación de niños y niñas. Educar en positivo no significa hacer uso de las recompensas para modelar la actitud del niño o impregnar su mente absorbente. Pocas habilidades sociales genuinas se aprenden del uso del elogio y la recompensa. En el desarrollo del niño, los premios no fomentan su autonomía personal, auténtico recurso para desenvolverse en la sociedad que le aguarda.

Montessori y la disciplina positiva
Las recompensas no contribuyen al desarrollo armónico del niño

¿Por qué no hay recompensas en el método educativo Montessori?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia del ambiente preparado en el desarrollo del niño. Asimismo, en el artículo anterior abordamos el tema de los castigos desde la perspectiva Montessori y la disciplina positiva.

Del mismo modo que no hay castigos en la pedagogía Montessori, tampoco se recurre a las recompensas. ¿Os resulta paradójico en un modelo como la educación Montessori? Un método educativo que se caracteriza por el respeto al niño y la confianza en sus capacidades.

Las recompensas impiden el juicio personal

Los pedagogos Montessori creen que dar recompensas crea una relación de dependencia del niño con respecto del adulto. En el extremo, el niño solo actúa para recibir una recompensa. Esto empaña por completo el hecho de sentirse orgulloso de sus acciones: actúa para adultos y para conseguir un premio, como un animal bien entrenado.

Para Maria Montessori, las recompensas son «esclavitud a la mente». La recompensa debe ser interna. Lo que busca Maria Montessori es fomentar la autonomía del niño.

Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna
Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna

Montessori y la disciplina positiva: las notas

En la pedagogía Montessori tampoco hay notas. De entrada, porque crean el mismo tipo de dependencia estéril, pero sobre todo porque se convierten en un castigo injusto y permanente cuando son malas. A veces, el niño puede haber hecho un gran esfuerzo sin lograr un buen resultado. Y, por último, las calificaciones son, para los niños que siempre obtienen buenas calificaciones, una recompensa banal que pierde todo interés.

Montessori y la disciplina positiva automotivación
La automotivación es lo que pretenden conseguir Montessori y la disciplina positiva

El método Montessori elude el problema de las calificaciones con el material Montessori, que permite la autocorrección (o «control del error«). El niño tiene el modo de verificar sus errores y sus logros por sí mismo, de una manera fiable y sin la necesidad del juicio ulterior, intimidatorio e inhibidor de un adulto, aunque este albergue las mejores intenciones.

Montessori y la disciplina positiva: la motivación interna

La disciplina positiva es un concepto desarrollado a principios de la década de 2000 por Jane Nelsen. Hace referencia al trabajo del psicoterapeuta austríaco, Alfred Adler, que puso de relieve las necesidades humanas esenciales: los sentimientos de pertenencia e importancia. Si se satisfacen estas dos necesidades, el individuo puede participar plena y felizmente en la vida social. Encontramos las mismas ideas en Montessori, en lo que Maria Montessori llama «la normalización» del niño: este equilibrio que proviene de la confianza, la autoestima, la autonomía y la motivación interna.

Para Montessori y la disciplina positiva la motivación debe ser interna y los premios y las recompensas en educación son una motivación externa. La auténtica disciplina positiva crea en el niño un lugar de control interno.

En consecuencia, lo que impulsa al niño a portarse bien, no es la idea de obtener un premio y evitar un castigo. El niño se porta bien y hace lo que debe incluso cuando nadie le ve, porque es una personita plenamente capaz y competente. Al fomentar la motivación interna, se desarrollan en él hábitos de autonomía.

Montessori y la disciplina positiva: nada de premios
No dar un premio no significa eliminar cualquier demostración de agrado ante los esfuerzos del niño por progresar

Lo que reemplaza las recompensas en la pedagogía Montessori

No dar un premio no significa eliminar cualquier muestra de placer ante las acciones o realizaciones positivas del niño o ante sus esfuerzos por progresar. Esta demostración proviene del grupo de niños o del educador Montessori.

Por un lado, esta demostración no debe ser exagerada o desproporcionada para no infantilizar al destinatario. Por otro lado, no debe darse cuando el niño ha hecho lo que el adulto quería, sino cuando ha progresado en relación a sí mismo. De ahí nacerá el placer autónomo de la autorrealización. Esta es la verdadera recompensa.

Como vemos, lo que el método Montessori pretende desarrollar es la automotivación. Así, el niño adquiere toda la independencia que lo hará verdaderamente autónomo en su vida en sociedad.

La metodología Montessori y la lectoescritura

La lectoescritura se presenta en el método Montessori como un todo inseparable formado por actividades de escritura y de lectura. Se trata de que el niño domine tanto como sea posible una herramienta esencial: el lenguaje, ya sea hablado, leído o escrito.

Montessori: el niño en el centro de los aprendizajes

Las peculiaridades del método Montessori en materia de aprendizaje de la escritura y la lectura (lectoescritura) no provienen de un solo material o una única actividad. Sobre todo, provienen de la actitud especial del educador, de la concepción del niño y de la manera de trabajar con él. En general, resumimos esto con la fórmula de Maria Montessori: «Ayúdame a hacerlo solo».

una Pedagogía de la autonomía

Los montessorianos consideran al niño como una persona completa cuyos gustos, opiniones y ritmos deben ser respetados. Claro que se pretende darle una gran cantidad de conocimientos útiles para él, pero también cultivar la personalidad de cada niño, mientras lo ayudamos a convertirse en un ser autónomo y equilibrado en la sociedad.

Como resultado, en Montessori, el educador es más un guía que un maestro. Muestra lo que hay que hacer y luego desaparece para dejar que el niño practique solo o con sus compañeros para aprender, memorizar y progresar. Así es como lo hacemos con la lectoescritura. Un poco como un padre que le muestra a su hijo cómo pedalear y luego le deja montar en bicicleta solo, primero con las ruedas pequeñas y luego sin ellas.

Por cierto, ¿el padre pone notas a su hijo que está aprendiendo a montar en bicicleta? Claro que no. En Montessori, no hay notas. El niño sabe muy bien si tiene éxito en lo que está haciendo o no. Y lo sabe a ciencia cierta, pues cada material incluye lo que se llama control del error.

Una pedagogía del placer y de la libertad supervisada

Maria Montessori creía que un niño coaccionado no aprende o aprende mal. Por el contrario, un niño progresará rápidamente si participa voluntaria y libremente en actividades que le interesan. Según Maria Montessori, todo niño pasa por etapas de desarrollo que ella denomina: «períodos sensibles«. Son períodos de unos pocos meses, o incluso de hasta unos pocos años, durante los cuales se siente particularmente atraído por determinada actividad. El período sensible del lenguaje se sitúa aproximadamente entre 2 y 6 años. Desde los 2 años desarrollamos en el niño habilidades que le preparan para la lectoescritura.

La torre rosa Montessori

Por tanto, el arte de la educación Montessori consiste en situar al niño en un entorno preparado, adaptado a su nivel, que le ofrezca ocasiones para realizar actividades interesantes y en el que pueda actuar de manera libre y segura. De ahí el uso de un material Montessori estético y divertido que podría confundirse con un juego. El interés que el niño encuentra en usarlo no es necesariamente el objetivo pedagógico del adulto, pero qué más da, si al final se alcanza el objetivo pedagógico. Por ejemplo, el niño encuentra placer en levantar la torre rosa. Por cierto, descubre de manera intuitiva el sistema decimal, sin siquiera darse cuenta.

Una progresión paso a paso hacia la lectoescritura

Cada material Montessori permite abordar un concepto específico. Cada actividad está destinada a centrarse en una sola dificultad. Así, la atención del niño solo se centra en un punto particular sobre el que podrá poner todo su poder de reflexión y de atención. Así, concentrados en una dificultad cada vez nos encaminamos hacia la lectoescritura. De ahí la necesidad de utilizar el material en un orden preciso para obtener la máxima eficacia pedagógica.

El material sensorial Montessori y preparación para la lectoescritura

En el sistema tradicional, se pasa directamente a la abstracción haciendo que los niños aprendan de memoria las letras en orden alfabético. En Montessori, primero se empieza por lo concreto y no nos saltamos etapas.

La vida práctica y sensorial para prepararse para la escritura

A partir de los 2 años y medio, actividades de la vida práctica y la vida sensorial, como transvasar agua, semillas, encajar elementos en un zócalo, doblar toallas, abotonar los marcos del vestir, atar cordones y luego, alrededor de los 4 años, usar las formas para dibujar, por ejemplo, son ejercicios de motricidad fina que le permitirán sostener el bolígrafo correctamente y dominar los gestos de la escritura. Desde esa tierna edad sembramos las semillas para la lectoescritura.

Hablar para saber leer y escribir

A partir de los 2 años, la pedagogía Montessori aprovecha las ganas de comunicarse de los niños para ayudarlos a distinguir los sonidos, enriquecer su vocabulario y comprender intuitivamente que las palabras son símbolos de objetos, acciones, pensamientos y conceptos. Todo ello es una auténtica preparación para la lectoescritura.

Para ello, la metodología Montessori establece dos actividades esenciales:

  • El juego de los sonidos. El objetivo es que el niño tome conciencia de las diferencias entre los sonidos. Para ello, jugamos con él a identificar, reconocer y pronunciar primero los sonidos del principio de las palabras, luego los del final y luego los del medio: «¿Cómo te llamas? –Olivia. –Sí, OOOOlivia. Y en mi cara, ¿qué otra cosa empieza por OOOO? –Ojos. –Sí, OOOOjos”, etc. Es necesario tomarse tiempo, no apresurarse. Esto se puede hacer en familia, mientras se espera al médico, en el coche o con varios niños en la guardería.
  • Los juegos sensoriales. Está la bolsa del misterio, en la que escondemos pequeños objetos que el niño debe tocar, reconocer y nombrar. También hay materiales como la granja de animales o las cajas de colores, destinados a enriquecer campos léxicos específicos. Estas actividades se prolongarán más tarde, alrededor de los 4 a 5 años, cuando el niño empiece a saber leer, con el juego de las acciones.

Aprender con las letras de lija

Las letras de lija permiten al niño aprender el nombre de la letra, asociar este nombre con su forma y con el sonido que representa, empezar a aprender a trazar y memorizar todo no de manera abstracta sino grabándolo físicamente, a través de los sentidos: vista, oído y tacto. Las letras se presentan al niño de 3 en 3, no en orden alfabético. Se presentan grupos de tres letras cuyas formas son muy diferentes para evitar confusiones.

Esta presentación se hace mediante una lección en tres tiempos. El educador pasa despacio dos dedos sobre la forma rugosa, mientras pronuncia el sonido de la letra. Este sonido no es el que se usa cuando se recita el orden alfabético (BE, CE …), sino el de la letra cuando se utiliza en una palabra (BBBB, CCCC…). Así pues, cuando el niño tiene que asociar B + U, naturalmente dirá BU y no BEU.

Luego, se deja que el niño practique solo cada vez con más letras, que le hemos presentado previamente. Aquí es donde interviene el control del error: en cuanto el niño se equivoca en el gesto, nota que se ha salido del camino rugoso.

Letras, sílabas, palabras, con alfabetos móviles

El niño sabe ya las letras y los sonidos que representan. Podrá empezar a combinarlos para formar sonidos complejos (sílabas) y luego palabras y oraciones.

Las letras móviles

Hay diferentes tamaños para diferentes actividades. Cada alfabeto se guarda en una caja dedicada en orden alfabético. De este modo, el niño recuerda el orden sin que sea necesario aprenderlo de memoria.

Las letras móviles Montessori. Material para la lectoescritura
  • La clasificación de las letras. Esta actividad se realiza con letras bastante grandes. El objetivo es fortalecer la memorización. El niño clasifica las letras por su forma (las redondas, las que tienen una pierna que baja, las que tienen un brazo que sube).
  • La composición de las palabras. Lo que es formidable para el niño es que ya puede escribir palabras antes incluso de saber escribir correctamente las letras en un papel. En esta etapa, al contrario que en el sistema tradicional, los niños disgráficos o disortográficos no tienen ningún impedimento. Pueden aprender tranquilamente la combinatoria letras / sílabas / palabra, combinatoria que también les servirá para aprender a leer correctamente. Siguiendo siempre el principio de «un concepto a la vez», en esta etapa aún no nos ocupamos de la ortografía ni de la escritura manuscrita. Sin embargo, lo que los niños aprenden paso a paso y con gran serenidad, son cimientos muy sólidos. ¡En lugar de tener estrés a los 4 años!

La escritura manuscrita

Es posible que el niño ya haya comenzado a intentar formar palabras en escritura manuscrita, para imitar a los niños mayores. Ahora afinará sus gestos y aprenderá a escribir de manera regular:

  • Para aprender a alinear las letras entre sí y las palabras sobre la línea, en lugar de subir o bajar en la página, el niño ordena las letras de un alfabeto móvil según su posición respectiva, por ejemplo, colocándolas sobre una alfombra con líneas o usando un alfabeto de pequeños cartones.
  • Para aprender a escribir letras cada vez más pequeñas y de manera regular, el niño utiliza las pizarras Montessori: traza las letras en cuadrados pequeños, o entre las líneas. Como escribe con tiza, si comete un error y va más allá de la línea, borra y vuelve a empezar.
  • La ortografía y la gramática vendrán más tarde, con herramientas como los dictados mudos, los símbolos gramaticales, el juego del detective, los libros de conjugación.
Alfabeto móvil. Un alfabeto de pequeños cartones para la lectoescritura

La lectura según el método Montessori

Aquí también todo se hace de manera progresiva y sin estrés. Los niños empiezan a leer de manera natural porque adquieren las habilidades necesarias poco a poco y porque entienden el interés que tiene hacerlo. ¡Y también porque es muy divertido poner a prueba sus nuevas capacidades! Como cuando aprenden a nadar o a hacer un pastel. La pedagogía Montessori dispone de diversos materiales para acompañar la progresión de la lectoescritura.

Las cajas de lectura

También se llaman cajas de objetos fonéticos. Se trata de clasificadores con numerosos cajones. Cada cajón pequeño está marcado con letras que representan un sonido y contiene pequeños objetos cuyo nombre contiene este sonido. Para trabajar con el niño, el educador escribe una palabra en una hoja de papel (de dificultad progresiva y a partir de sonidos y letras que el niño sabe). El niño descifra la palabra y busca el objeto correcto en los cajones. Además de practicar la lectura, comprende de manera intuitiva que las palabras escritas representan objetos; un avance más hacia la lectoescritura.

El juego de las acciones

Para abordar palabras que representan nociones abstractas, el educador escribe una acción en un papel. El niño la descifra y la ejecuta. «Canta», «salta», etc. Esto permite a la vez enriquecer el vocabulario y mostrar que las palabras no son solo el símbolo de objetos visibles.

Los libros pequeños

Como su nombre indica, se trata de mini libros con solo unas pocas frases simples e imágenes. Es el educador quien los fabrica, según el nivel y los gustos del niño. Permiten al niño descubrir que los textos escritos tienen un significado, transmiten un mensaje. El niño los relaciona enseguida con los libros que sus padres le leen. Es el momento de poner a su disposición una biblioteca variada y adaptada a su nivel.

Las tarjetas de nomenclatura

Esta herramienta ocupa un lugar muy importante en la pedagogía Montessori. Se usa cada vez más, a medida que el niño progresa y se usa en numerosas disciplinas (ciencia, geografía, historia… ). Es una herramienta para aprender vocabulario al mismo tiempo que para practicar la lectura, lo que la convierte en un perfecto aliado para la lectoescritura.

Las más simples incluyen solo una imagen y el nombre correspondiente. El niño tiene que asociar el nombre con la imagen. Las más complejas incluyen una imagen y un pequeño texto, siempre asociado, sobre temas como los animales, los grandes sistemas del cuerpo humano, los monumentos del mundo, etc.

Lectoescritura: actividades que tienen sentido para los niños

En conclusión, la lectoescritura es una progresión natural y gradual, una capacidad que el niño va adquiriendo poco a poco a través de una serie de actividades realizadas con materiales Montessori diversos.

Todas las actividades se encaminan hacia la comprensión y la memorización. El niño también debe percibir, en todas ellas, una utilidad para él mismo. Para finalizar, debe tener ganas de hacer estas actividades y utilizar el material Montessori porque le resulta atractivo y cautivador, como un juego, y emocionante, como un desafío que desea afrontar.

lectoescritura
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Material Montessori, qué es y cómo se usa

El secreto del éxito del material Montessori

El material Montessori atrae a los niños y seduce a los padres. ¿Por qué? En primer lugar, porque es precioso. Parecen juguetes, parecen juegos de construcción. En general está hecho de madera y pintado en colores vivos.

Mucha gente se pregunta, por ejemplo, por qué la famosa torre rosa es rosa. Muy sencillo: un color claro, vivo y bastante raro en los juegos de cubos para niños, es sorprendente y atrayente. Si a eso se le añade su tamaño —es casi tan alta como el niño o la niña al que se le propone—, tenemos los ingredientes perfectos para crear un objeto con un fuerte poder de atracción.

El material del método Montessori consiste en una serie de seductores objetos pedagógicos que han sido cuidadosamente diseñados para que cumplan un propósito educativo.

El material Montessori seduce a los niños

Un material sensorial que desafía al niño con propuestas

Una vez el niño ha sido cautivado por el material Montessori, podría simplemente observarlo, manipularlo durante unos minutos y luego perder el interés por él. Pero no es el caso, porque cada material desafía al niño con una propuesta que le lleva a aprender y a desarrollar sus habilidades. A menudo, entiende qué hacer con él de manera instintiva: clasificar o apilar en el orden correcto, encajarlo en el lugar correcto, etc.

En general, el educador o la educadora solo tiene que mostrar una vez que se utiliza un material concreto. En seguida, el niño lo usa solo y persevera hasta que lo consigue, sin desanimarse, con gran concentración y confianza. No le impulsa ninguna coacción externa. Trabaja con el material Montessori sensorial sólo por placer, mientras tiene la impresión de que está jugando, y su único motor es el deseo de superar el reto implícito en el material.

El niño acepta la propuesta a la que le desafía el material Montessori de matemáticas o de lenguaje y aprende mientras juega.

La rara vez que un niño deja un material que ha tomado de un estante ocurre cuando es demasiado pequeño para entenderlo y poder usarlo. Por el contrario, a algunos niños de 9 o 10 años, e incluso mayores, les encanta volver al material «de los pequeños», como el cubo del binomio o el cubo del trinomio.

El cubo del binomio paso a paso

La genial idea de la autocorrección

Otro gran activo del material Montessori: es la autocorrección. Es decir, está concebido de tal manera que el niño se da cuenta de inmediato si lo ha conseguido o si hay un error en algún lugar. No tiene que esperar con ansiedad el juicio perentorio de un adulto: “está bien” (¡Uuuffff!) o “no está bien” (¡Ay, ay, ay!). Trabaja tranquilamente por su cuenta. Puede fallar diez veces sin que le juzguen y sin desanimarse. Casi siempre acaba lográndolo.

Como último recurso, es él quien decide ir a pedirle al adulto que le vuelva a mostrar cómo hacerlo. Aquí es donde interviene la actitud particular del educador Montessori, que no le hace ningún comentario negativo. Le presenta otra vez el material y el niño lo volverá a intentar.

El material Montessori contiene lo que llamamos «control del error», de manera que el propio niño se da cuenta si se equivoca y puede corregirse él solo, sin la ayuda de nadie.

Esta autocorrección, que en pedagogía Montessori llamamos “control del error”, puede ser muy sencilla. Por ejemplo:

  • el pequeño cilindro de botón entra hasta el fondo del agujero si no es su lugar correspondiente,
  • la torre se derrumba si está mal montada,
  • el pentágono no puede entrar en el hueco del hexágono,
  • el dedo nota que ya no está en el área rasposa de las letras rugosas o las cifras rugosas cuando el gesto no es el correcto.

También está la forma más compleja de control del error, que el educador explica al presentar el material, como sucede para la serpiente positiva.

El material Montessori funciona para todos los niños

Visual, táctil, manipulable, el material Montessori es muy diferente del material pedagógico habitual destinado solo a un determinado tipo de niños: aquellos que no tienen dificultades con la escritura, la abstracción o la memorización.

Las cifras rugosas y las letras rugosas reemplazan las páginas agotadoras de escritura de cifras y letras, los alfabetos móviles permiten componer palabras aun cuando el niño tiene dificultad para trazar las letras, las formas para dibujar son mucho más lúdicas y creativas que los ejercicios de trazado de algoritmos para prepararse para la escritura…

El material Montessori devuelve el gusto por aprender a niños que están rebotados de la escuela y todo lo académico

En resumen, el material Montessori no solo es adecuado para todas las formas de inteligencia, sino que puede devolver las ganas de aprender de los niños que están un poco hartos de todo lo académico.

El material de imitación no siempre aplica la pedagogía Montessori

Dado el éxito del material y el método Montessori, muchos fabricantes de juguetes educativos sucumben a la tentación de bautizar cualquier conjunto de cubos con el nombre de Montessori. A menudo ignoran el hecho de que cada material Montessori está dedicado a aprender una noción a la vez. Ya sea los colores o el número, pero no ambos a la vez, por ejemplo. Esto se debe a que se pretende que el niño se concentre en una novedad solamente, cada vez que cambie de material. Por eso el material Montessori es progresivo y se debe presentar en un orden concreto para que el niño lo aproveche al máximo.

La premisa del material y el método Montessori es aprender una noción cada vez, aislando la dificultad, para asimilarla perfectamente y para siempre.

Por eso, al niño al principio de cada libro de la colección Montessori Paso a paso se incluye una tabla cronológica que describe el uso del material y la edad aproximada en la que hay que presentarlo.

El ejemplo más revelador es el descubrimiento de los números, las cantidades que representan y las cifras, que son sus símbolos escritos. Empezamos con las barras rojas o los listones rojos, gracias a las cuales el niño descubre la progresividad de las cantidades de 1 a 10 precisamente por su tamaño y su peso, luego pasamos a las barras rojas y azules o los listones rojos y azules, que son del mismo tamaño, pero se dividen en segmentos, para que el niño visualice el hecho de que en la barra del 2 hay dos veces la barra del 1, y así sucesivamente. Luego usamos las cifras rugosas para descubrir los símbolos. A continuación, asociamos los símbolos con las cantidades al utilizar las barras rojas y azules junto con las tarjetas de los números pequeñas.

La colección Montessori paso a paso contiene un cronograma que indica a qué edad usar cada material

Material Montessori casero

¿Entonces es un material perfecto? No del todo. Cuando se habla de material Montessori siempre surge una crítica: su precio. Es cierto que no es baladí. En cierto modo, el precio está justificado: el material es sólido y bonito, en general es de madera, muy bien pintado, o tiene muchas cuentas, como para las cadenas o el banco de las perlas.

Es posible fabricar uno mismo gran parte del material Montessori

Sin embargo, aunque sea mejor comprar algunos materiales que son difíciles o muy largos de fabricar uno mismo, es muy posible hacer una gran parte de ellos. En internet se encuentra tanto material Montessori imprimible como tutoriales. Algunos son gratuitos, como el Material Montessori hágalo usted mismo, un fichero de 160 páginas que regalamos con la compra del vídeo Material Montessori Hazlo tú mismo/a