Astronomía, clave de la educación cósmica Montessori

La astronomía ocupa un lugar más importante en la educación Montessori que en otras pedagogías. Las niñas y los niños deben tener una visión del universo en el que se encuentran para ser conscientes de que forman parte de un todo, para lograr vivir en armonía con él y considerarse miembros de la gran familia humana. No es solo porque lo diga Maria Montessori; la astronomía, la astrofísica, el universo, su historia, su descubrimiento constituye un tema apasionante para niñas y niños, y para muchos adultos.

El niño de 6 años y el universo

Según Maria Montessori, en el niño de 6 años, o para ser más precisos en el niño que empieza a perder sus dientes de leche, tiene lugar una transformación muy importante: después de haberse ocupado, casi en exclusiva, de cosas concretas y prácticas, descubre el poder de su imaginación. A partir de esta edad, el niño o la niña es capaz de adquirir la noción de continuidad en el tiempo y el espacio y proyectarse en ellos.

En la pedagogía Montessori, elegimos este momento para hablarle del universo, las estrellas, los planetas, el sistema solar, la aparición de nuestra Tierra, y la aparición y la evolución de la vida. Se trata de la «educación cósmica». El objetivo es que el niño se sienta conectado con todo lo que existe, que se sienta parte de un todo que debe ser respetado y preservado.

El Sol, estrella enana amarilla. Astronomía Montessori
El Sol, una estrella enana amarilla de gran importancia para nosotros.

Maria Montessori habla de la importancia de la idea del universo

Si la idea del universo se presenta al niño de la manera correcta, hará más por él que simplemente despertar su interés, ya que creará en él admiración y asombro, un sentimiento más elevado que cualquier interés y más satisfactorio. La mente del niño ya no vagará, sino que se fija y puede funcionar. El conocimiento que adquiere es organizado y sistemático; su inteligencia se vuelve concreta y completa debido a la visión del todo que se le ha presentado, y su interés se extiende a todos, porque todos están vinculados y tienen su lugar en el universo en el que se centra su mente

Maria MONTESSORI, La educación de las potencialidades humanas
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Montessori y la disciplina positiva 2

Nada de premios

Montessori y la disciplina positiva comparten una creencia fundamental: los premios no son adecuados en la educación de niños y niñas. Educar en positivo no significa hacer uso de las recompensas para modelar la actitud del niño o impregnar su mente absorbente. Pocas habilidades sociales genuinas se aprenden del uso del elogio y la recompensa. En el desarrollo del niño, los premios no fomentan su autonomía personal, auténtico recurso para desenvolverse en la sociedad que le aguarda.

Montessori y la disciplina positiva
Las recompensas no contribuyen al desarrollo armónico del niño

¿Por qué no hay recompensas en el método educativo Montessori?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia del ambiente preparado en el desarrollo del niño. Asimismo, en el artículo anterior abordamos el tema de los castigos desde la perspectiva Montessori y la disciplina positiva.

Del mismo modo que no hay castigos en la pedagogía Montessori, tampoco se recurre a las recompensas. ¿Os resulta paradójico en un modelo como la educación Montessori? Un método educativo que se caracteriza por el respeto al niño y la confianza en sus capacidades.

Las recompensas impiden el juicio personal

Los pedagogos Montessori creen que dar recompensas crea una relación de dependencia del niño con respecto del adulto. En el extremo, el niño solo actúa para recibir una recompensa. Esto empaña por completo el hecho de sentirse orgulloso de sus acciones: actúa para adultos y para conseguir un premio, como un animal bien entrenado.

Para Maria Montessori, las recompensas son «esclavitud a la mente». La recompensa debe ser interna. Lo que busca Maria Montessori es fomentar la autonomía del niño.

Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna
Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna

Montessori y la disciplina positiva: las notas

En la pedagogía Montessori tampoco hay notas. De entrada, porque crean el mismo tipo de dependencia estéril, pero sobre todo porque se convierten en un castigo injusto y permanente cuando son malas. A veces, el niño puede haber hecho un gran esfuerzo sin lograr un buen resultado. Y, por último, las calificaciones son, para los niños que siempre obtienen buenas calificaciones, una recompensa banal que pierde todo interés.

Montessori y la disciplina positiva automotivación
La automotivación es lo que pretenden conseguir Montessori y la disciplina positiva

El método Montessori elude el problema de las calificaciones con el material Montessori, que permite la autocorrección (o «control del error«). El niño tiene el modo de verificar sus errores y sus logros por sí mismo, de una manera fiable y sin la necesidad del juicio ulterior, intimidatorio e inhibidor de un adulto, aunque este albergue las mejores intenciones.

Montessori y la disciplina positiva: la motivación interna

La disciplina positiva es un concepto desarrollado a principios de la década de 2000 por Jane Nelsen. Hace referencia al trabajo del psicoterapeuta austríaco, Alfred Adler, que puso de relieve las necesidades humanas esenciales: los sentimientos de pertenencia e importancia. Si se satisfacen estas dos necesidades, el individuo puede participar plena y felizmente en la vida social. Encontramos las mismas ideas en Montessori, en lo que Maria Montessori llama «la normalización» del niño: este equilibrio que proviene de la confianza, la autoestima, la autonomía y la motivación interna.

Para Montessori y la disciplina positiva la motivación debe ser interna y los premios y las recompensas en educación son una motivación externa. La auténtica disciplina positiva crea en el niño un lugar de control interno.

En consecuencia, lo que impulsa al niño a portarse bien, no es la idea de obtener un premio y evitar un castigo. El niño se porta bien y hace lo que debe incluso cuando nadie le ve, porque es una personita plenamente capaz y competente. Al fomentar la motivación interna, se desarrollan en él hábitos de autonomía.

Montessori y la disciplina positiva: nada de premios
No dar un premio no significa eliminar cualquier demostración de agrado ante los esfuerzos del niño por progresar

Lo que reemplaza las recompensas en la pedagogía Montessori

No dar un premio no significa eliminar cualquier muestra de placer ante las acciones o realizaciones positivas del niño o ante sus esfuerzos por progresar. Esta demostración proviene del grupo de niños o del educador Montessori.

Por un lado, esta demostración no debe ser exagerada o desproporcionada para no infantilizar al destinatario. Por otro lado, no debe darse cuando el niño ha hecho lo que el adulto quería, sino cuando ha progresado en relación a sí mismo. De ahí nacerá el placer autónomo de la autorrealización. Esta es la verdadera recompensa.

Como vemos, lo que el método Montessori pretende desarrollar es la automotivación. Así, el niño adquiere toda la independencia que lo hará verdaderamente autónomo en su vida en sociedad.