Los mejores regalos de Navidad Montessori

Regalos de Navidad
Regalos de Navidad.

Los regalos de Navidad pueden ser Montessori, si deseamos introducir a los niños o, incluso, a los padres en dicha pedagogía.

Cuando se acerca la Navidad, cada vez vemos más publicidad sobre los «regalos Montessori».

Lo mismo encontramos circuitos de cochecitos, mandalas o muñecas, que se anuncian como los mejores regalos de Navidad Montessori. A nadie engañan, pero es un poco penoso, porque crea una gran confusión.

En este artículo vamos a puntualizar sobre esta calificación indiscriminada y, en ocasiones, engañosa.

¿Los materiales Montessori son juguetes?

Los elementos del material pedagógico Montessori no son «juguetes». En este sentido, si el niño los usa sin que le hayamos mostrado cómo hacerlo, perderá gran parte del interés pedagógico vinculado a cada material y se aburrirá enseguida.

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Aprender a leer con Montessori

Aprender a leer con el método Montessori es altamente efectivo. Tanto es así que la mayoría de las veces, los niños aprenden a leer, sin estrés, con deleite y, además, muy temprano. Aprender a leer pronto es una ventaja para todas las asignaturas escolares que exigen el dominio de la escritura.

aprender a leer es un aprendizaje fundamental
Aprender a leer es un aprendizaje fundamental.

Qué es aprender a leer

Saber leer es básico para la educación de cualquier niño o niña. Aprender a leer es tan importante como aprender a hablar. Lo sabemos bien, lo que quizás no sabemos u olvidamos es que, a grandes rasgos, aprender a leer presenta cuatro dificultades principales:

  • la conciencia fonológica (la capacidad para reconocer y emplear los sonidos y los fonemas del lenguaje hablado,
  • la asociación de los sonidos y de las letras que los representan,
  • la combinatoria lingüística (saber asociar letras para formar sílabas, sílabas para formar palabras, palabras para formar frases),
  • la comprensión lectora (entender el sentido de lo que leemos).

Aprender a leer es un fenómeno complejo y multidimensional. No solemos darle importancia, pero es un hecho maravilloso. Los neurobiólogos dicen que leer modifica nuestro cerebro.

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Astronomía, clave de la educación cósmica Montessori

La astronomía ocupa un lugar más importante en la educación Montessori que en otras pedagogías. Las niñas y los niños deben tener una visión del universo en el que se encuentran para ser conscientes de que forman parte de un todo, para lograr vivir en armonía con él y considerarse miembros de la gran familia humana. No es solo porque lo diga Maria Montessori; la astronomía, la astrofísica, el universo, su historia, su descubrimiento constituye un tema apasionante para niñas y niños, y para muchos adultos.

El niño de 6 años y el universo

Según Maria Montessori, en el niño de 6 años, o para ser más precisos en el niño que empieza a perder sus dientes de leche, tiene lugar una transformación muy importante: después de haberse ocupado, casi en exclusiva, de cosas concretas y prácticas, descubre el poder de su imaginación. A partir de esta edad, el niño o la niña es capaz de adquirir la noción de continuidad en el tiempo y el espacio y proyectarse en ellos.

En la pedagogía Montessori, elegimos este momento para hablarle del universo, las estrellas, los planetas, el sistema solar, la aparición de nuestra Tierra, y la aparición y la evolución de la vida. Se trata de la «educación cósmica». El objetivo es que el niño se sienta conectado con todo lo que existe, que se sienta parte de un todo que debe ser respetado y preservado.

El Sol, estrella enana amarilla. Astronomía Montessori
El Sol, una estrella enana amarilla de gran importancia para nosotros.

Maria Montessori habla de la importancia de la idea del universo

Si la idea del universo se presenta al niño de la manera correcta, hará más por él que simplemente despertar su interés, ya que creará en él admiración y asombro, un sentimiento más elevado que cualquier interés y más satisfactorio. La mente del niño ya no vagará, sino que se fija y puede funcionar. El conocimiento que adquiere es organizado y sistemático; su inteligencia se vuelve concreta y completa debido a la visión del todo que se le ha presentado, y su interés se extiende a todos, porque todos están vinculados y tienen su lugar en el universo en el que se centra su mente

Maria MONTESSORI, La educación de las potencialidades humanas
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La gramática Montessori

La gramática Montessori se presenta al niño o la niña entre los 5 y los 7 años. Ya ha aprendido a leer y en esta etapa desarrolla un gusto por las palabras y por ampliar cada vez más su vocabulario.

Maria Montessori sabía que a los niños les atraen las formas y los colores. En Montessori, la palabra clave cuando se trata de aprender gramática es concreto. Y esto por muchas razones. El niño utiliza sus manos para aprender gramática, toca un material creado específicamente para ello. Percibe con la vista símbolos de colores que le ayudan a comprender la sintaxis de una manera sensorial e instintiva, sin tener que recurrir a explicaciones complejas y reglas intimidatorias.

La gramática Montessori: una práctica de pedagogía activa

Como en todas las pedagogías activas, en Montessori los niños y las niñas aprenden gramática porque la necesitan. No es una práctica abstracta, desvinculada de todo significado y utilidad. Niños y niñas llegan a comprender muy temprano que saber gramática les ayuda a entender mejor un texto y que sus propios escritos se entenderán mejor si respetan la gramática.

Por otro lado, hay un aspecto muy lúdico en el descubrimiento de la gramática, gracias a los símbolos gramaticales Montessori. Los niños educados en la pedagogía Montessori aprenden gramática mediante un material denominado los símbolos gramaticales.

El sustantivo, el verbo, el adjetivo se vuelven concretos

Los símbolos gramaticales son pequeños objetos hechos de madera de colores. Confieren una existencia física a los diferentes tipos de palabras.  Cada objeto representa un tipo de palabra, o lo que en la pedagogía tradicional se denomina «categoría gramatical» o, simplemente partes de la oración. En la presentación se utilizan objetos (símbolos gramaticales) de tres dimensiones.

Los símbolos en 3 dimensiones, usados en la gramática Montessori
Los símbolos gramaticales Montessori en tres dimensiones.

Luego, para manipularlos en su trabajo diario, el niño usa esos mismos objetos, pero bidimensionales.

Los símbolos en 2 dimensiones, utilizados en la gramática Montessori
Los símbolos gramaticales en dos dimensiones, para el uso diario en el aprendizaje de la gramática Montessori.
  • El nombre (o sustantivo) es un gran triángulo negro, con una base sólida como una afirmación de su papel principal en la oración.
  • El pronombre, un largo triángulo púrpura, es una especie de fantasma del nombre,
  • El adjetivo es un gran triángulo azul oscuro.
  • El artículo (o determinante) es un pequeño triángulo azul cielo.

Los tres últimos símbolos son los «servidores» del nombre, de ahí que tengan una forma parecida.

Los cuatro juntos forman el grupo nominal, fácil de identificar. El niño comprende de manera instintiva la relación que hay entre ellos.

  • El verbo es un círculo rojo. Su representación en tres dimensiones es una esfera, que siempre rueda, siempre en acción… como el verbo.
  • El adverbio es un círculo naranja, más pequeño. Es el «servidor» del verbo porque su función es completarlo.

Una vez más, la relación visual es directa y facilita la identificación del grupo verbal.

Por último, hay tres pequeños símbolos: el arco verde para la preposición, el guion rosa para la conjunción y el signo de exclamación dorado para la interjección. Este último no siempre se usa.

Puede fabricar los símbolos gramaticales Montessori en dos dimensiones usted mismo.

La presentación de los símbolos gramaticales

Como muchos de ustedes ya saben, cada vez que se introduce un nuevo material Montessori es necesario presentárselo al niño. Presentárselo siguiendo ciertas premisas para que sea eficaz.

Algunos educadores presentan los símbolos en tres sesiones, aplicando en cada una lo que denominamos la lección en tres tiempos, una para el grupo verbal, otra para el grupo nominal y otra para los símbolos restantes.

En su lugar, nosotras recomendamos que la presentación de los símbolos gramaticales se haga de una manera muy gradual y concreta. A medida que el niño va encontrado los diferentes tipos de palabras en su trabajo, el educador o la educadora presenta los nuevos símbolos correspondientes. Esto se hace de forma progresiva y sin prisas. Por tanto, el niño establece un vínculo directo entre la palabra, su naturaleza y el símbolo que la representa. E incluso comienza a identificar de manera intuitiva sus funciones (sujeto, complemento y otras).

Para más detalles sobre el proceso, aquí pueden ojear un extracto de El Lenguaje de la colección Montessori paso a paso, en el que se presenta al niño el artículo, el nombre y el adjetivo.

Ejemplo de uso de los signos gramaticales Montessori.

Cómo usa el niño los símbolos gramaticales

Cuando el niño haya asimilado los símbolos y, sobre todo, lo que representan, podrá empezar a trabajar con los grupos nominales. Usted habrá escrito una serie de grupos nominales en hojas en blanco con las palabras bien espaciadas. El niño pondrá los símbolos encima de las palabras o bien simplemente dibujará los símbolos encima de ellas.

Luego hará lo mismo con oraciones completas.

Asimismo, usted también puede fabricar sellos de cada uno de los símbolos gramaticales, para un uso diario y lúdico, son prácticos y agradables de usar.

sellos de los símbolos gramaticales Montessori
Sellos de los símbolos gramaticales Montessori, hechos en casa.

Como vemos, la pedagogía Montessori incorpora elementos táctiles y lúdicos, de tal manera que convierte en un placer un tema, como la gramática, que a muchos niños se les atraganta por resultarles pesada y ardua.

También vemos que el uso de este material no es fijo y se puede adaptar según los educadores y, sobre todo, según los gustos de los niños. La propia Maria Montessori insistió en que los niños se apropiaran del material y en que los educadores adaptaran la forma y la manera de presentarlo, si lo creían necesario, siempre con el objetivo de facilitar la comprensión del niño.

Montessori y la teleeducación

Montessori y la teleeducación parecen conceptos incompatibles. Sin embargo, la pandemia exige continuar con la educación de niños y niñas ideando nuevas fórmulas y nuevas estrategias. “The education must go on”, es decir, la educación debe continuar. En este artículo ofrecemos una serie de recursos prácticos para aquellos progenitores que tienen que enfrentarse al hecho de que sus hijos sigan educándose a través de la conexión a internet con su educador o educadora y su clase (teleeducación), mientras ellos se ocupan de sus propias responsabilidades (teletrabajo).

¿Son incompatibles Montessori y la teleeducación?

Debido a la pandemia, en algunos países todavía no es posible volver a la escuela. En otros países los padres están deseando enviar a sus hijos a la escuela. Por ello las escuelas Montessori están tratando de adaptarse al aprendizaje a distancia, lo mismo que el resto. ¿Pero no es acaso una paradoja para una pedagogía que se basa en el contacto entre los niños y el libre uso del material Montessori?

Montessori permite aprender al ritmo de cada niño
Montessori permite que el niño siga su propio ritmo de aprendizaje

Montessori y la teleeducación son perfectamente compatibles pues el método favorece la autonomía del niño y le permite aprender a su propio ritmo.

Hemos entrevistado a educadoras Montessori de varios países de Europa y América para tratar de sugerir vías de trabajo. A continuación, os ofrecemos un breve resumen de nuestras entrevistas. Las ideas de nuestras interlocutoras muestran que la pedagogía Montessori es un método vivo, capaz de adaptarse a situaciones complejas para el bien de niños y padres.

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Montessori en casa, cómo empezar

Montessori en casa puede ser una solución óptima para educar a niños y niñas durante este tiempo de pandemia. Aplicar el método y utilizar el material Montessori en el ámbito del hogar presenta numerosas ventajas. Permite seguir un cronograma acorde a los progresos y las edades de los niños y las niñas y resulta útil tanto para profesores como para aquellas personas que no son profesionales de la educación

Una solución para la pandemia

La educación en el hogar afecta cada vez a más familias. Con el aumento de casos de coronavirus en algunos países y el avance de la pandemia, muchos padres comienzan a preguntarse si quieren (o pueden) dejar que sus hijos regresen a la escuela. ¿Es la pedagogía Montessori una solución? ¿Se puede aplicar el método Montessori en casa? A continuación responderemos a estas preguntas.

Sigue leyendo si deseas empezar Montessori en casa y conocer sus ventajas

Las ventajas del método Montessori en casa

Emplear el material Montessori en el ámbito del hogar resulta conveniente en una situación como la actual. No es necesario que sea la única fuente de educación, sino que puede complementar cualquier otra. Vamos a explicar algunas de sus ventajas

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Las escuelas Montessori y la pandemia

Las escuelas Montessori y sus estudiantes enfrentan a dificultades particulares en tiempo de pandemia, pero es inherente a esta pedagogía saber cómo adaptarse y recuperarse. Primero intentaremos identificar las dudas que se plantean para luego enumeraremos las posibles soluciones.

Manipulación sensorial, confinamiento y educación a distancia

 Montessori y la pandemia
La enseñanza Montessori no consiste solo en una transmisión de contenidos, sino que es una escuela de vida.

Gran parte del método Montessori se basa en la manipulación, pero si el material Montessori está en la escuela, los niños en casa y el educador frente a su ordenador … ¿cómo se hace? Asimismo, las estrategias pedagógicas, como la lección en tres tiempos, requieren un diálogo entre el educador y el niño. ¿Cómo poner todo esto en marcha a través de internet? La enseñanza Montessori, que no es solo una enseñanza de contenidos, sino también (y quizás, sobre todo) una enseñanza de comportamientos y una escuela de vida, pasa por la interacción entre los niños y el educador o la educadora y entre los niños entre ellos. ¿Cómo conservar estas interacciones en tiempo de confinamiento?

El regreso a la escuela Montessori y la higiene

Los cubos de la torre rosa, el banco de perlas, los ábacos, las tarjetas de nomenclatura… en resumen, todo el material Montessori, hecho de multitud de pequeños objetos y tarjetas de plástico, será manipulado por numerosas manos. ¿Se puede dejar que un niño tome libremente material que otro niño acaba de guardar y respetar a la vez la higiene necesaria para luchar contra la propagación del virus?

En Montessori, los niños a menudo trabajan en parejas o en grupos. Se ayudan mutuamente para llevar una mesa, los mayores ayudan a los pequeños a atarse los cordones, etc. ¿Es posible hacer esto compatible con la protección de la salud de los niños?

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Montessori y la disciplina positiva 2

Nada de premios

Montessori y la disciplina positiva comparten una creencia fundamental: los premios no son adecuados en la educación de niños y niñas. Educar en positivo no significa hacer uso de las recompensas para modelar la actitud del niño o impregnar su mente absorbente. Pocas habilidades sociales genuinas se aprenden del uso del elogio y la recompensa. En el desarrollo del niño, los premios no fomentan su autonomía personal, auténtico recurso para desenvolverse en la sociedad que le aguarda.

Montessori y la disciplina positiva
Las recompensas no contribuyen al desarrollo armónico del niño

¿Por qué no hay recompensas en el método educativo Montessori?

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia del ambiente preparado en el desarrollo del niño. Asimismo, en el artículo anterior abordamos el tema de los castigos desde la perspectiva Montessori y la disciplina positiva.

Del mismo modo que no hay castigos en la pedagogía Montessori, tampoco se recurre a las recompensas. ¿Os resulta paradójico en un modelo como la educación Montessori? Un método educativo que se caracteriza por el respeto al niño y la confianza en sus capacidades.

Las recompensas impiden el juicio personal

Los pedagogos Montessori creen que dar recompensas crea una relación de dependencia del niño con respecto del adulto. En el extremo, el niño solo actúa para recibir una recompensa. Esto empaña por completo el hecho de sentirse orgulloso de sus acciones: actúa para adultos y para conseguir un premio, como un animal bien entrenado.

Para Maria Montessori, las recompensas son «esclavitud a la mente». La recompensa debe ser interna. Lo que busca Maria Montessori es fomentar la autonomía del niño.

Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna
Montessori y la disciplina positiva tratan de fomentar la motivación interna

Montessori y la disciplina positiva: las notas

En la pedagogía Montessori tampoco hay notas. De entrada, porque crean el mismo tipo de dependencia estéril, pero sobre todo porque se convierten en un castigo injusto y permanente cuando son malas. A veces, el niño puede haber hecho un gran esfuerzo sin lograr un buen resultado. Y, por último, las calificaciones son, para los niños que siempre obtienen buenas calificaciones, una recompensa banal que pierde todo interés.

Montessori y la disciplina positiva automotivación
La automotivación es lo que pretenden conseguir Montessori y la disciplina positiva

El método Montessori elude el problema de las calificaciones con el material Montessori, que permite la autocorrección (o «control del error«). El niño tiene el modo de verificar sus errores y sus logros por sí mismo, de una manera fiable y sin la necesidad del juicio ulterior, intimidatorio e inhibidor de un adulto, aunque este albergue las mejores intenciones.

Montessori y la disciplina positiva: la motivación interna

La disciplina positiva es un concepto desarrollado a principios de la década de 2000 por Jane Nelsen. Hace referencia al trabajo del psicoterapeuta austríaco, Alfred Adler, que puso de relieve las necesidades humanas esenciales: los sentimientos de pertenencia e importancia. Si se satisfacen estas dos necesidades, el individuo puede participar plena y felizmente en la vida social. Encontramos las mismas ideas en Montessori, en lo que Maria Montessori llama «la normalización» del niño: este equilibrio que proviene de la confianza, la autoestima, la autonomía y la motivación interna.

Para Montessori y la disciplina positiva la motivación debe ser interna y los premios y las recompensas en educación son una motivación externa. La auténtica disciplina positiva crea en el niño un lugar de control interno.

En consecuencia, lo que impulsa al niño a portarse bien, no es la idea de obtener un premio y evitar un castigo. El niño se porta bien y hace lo que debe incluso cuando nadie le ve, porque es una personita plenamente capaz y competente. Al fomentar la motivación interna, se desarrollan en él hábitos de autonomía.

Montessori y la disciplina positiva: nada de premios
No dar un premio no significa eliminar cualquier demostración de agrado ante los esfuerzos del niño por progresar

Lo que reemplaza las recompensas en la pedagogía Montessori

No dar un premio no significa eliminar cualquier muestra de placer ante las acciones o realizaciones positivas del niño o ante sus esfuerzos por progresar. Esta demostración proviene del grupo de niños o del educador Montessori.

Por un lado, esta demostración no debe ser exagerada o desproporcionada para no infantilizar al destinatario. Por otro lado, no debe darse cuando el niño ha hecho lo que el adulto quería, sino cuando ha progresado en relación a sí mismo. De ahí nacerá el placer autónomo de la autorrealización. Esta es la verdadera recompensa.

Como vemos, lo que el método Montessori pretende desarrollar es la automotivación. Así, el niño adquiere toda la independencia que lo hará verdaderamente autónomo en su vida en sociedad.

Montessori y la disciplina positiva: nada de castigos

Montessori y la disciplina positiva coinciden en que los castigos no son elementos eficaces en la educación de niños y niñas. Asimismo, comparten el respeto del adulto hacia el niño, un adulto que guía de una manera cariñosa y firme a la vez, sin caer por ello en la permisividad.

¿Por qué no hay castigos en la pedagogía Montessori?

Los castigos no se utilizan en la educación Montessori. El período de confinamiento, que continúa en muchos países, ha obligado a los niños, sigan el método Montessori o no, a quedarse en casa sin poder hacer ejercicio físico, sin poder aislarse. De manera que, en estas circunstancias, no es raro que aparezcan tensiones. El niño crispado no siempre se comporta como los adultos. Por eso, no debemos castigar a un niño que ya está sufriendo, aunque está claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Cuál es la alternativa: la disciplina positiva, un modelo respetuoso y alentador.

Los castigos no consiguen el objetivo deseado

Los educadores Montessori lo saben bien: el castigo acarrea frustración, humillación y rabia, aunque sea proporcionado e incluso aunque el niño comprenda por qué lo castigan.

Montessori y la disciplina positiva
Los castigos no consiguen el objetivo que perseguimos, por eso no se aplican en Montessori.
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La metodología Montessori y la lectoescritura

La lectoescritura se presenta en el método Montessori como un todo inseparable formado por actividades de escritura y de lectura. Se trata de que el niño domine tanto como sea posible una herramienta esencial: el lenguaje, ya sea hablado, leído o escrito.

Montessori: el niño en el centro de los aprendizajes

Las peculiaridades del método Montessori en materia de aprendizaje de la escritura y la lectura (lectoescritura) no provienen de un solo material o una única actividad. Sobre todo, provienen de la actitud especial del educador, de la concepción del niño y de la manera de trabajar con él. En general, resumimos esto con la fórmula de Maria Montessori: «Ayúdame a hacerlo solo».

una Pedagogía de la autonomía

Los montessorianos consideran al niño como una persona completa cuyos gustos, opiniones y ritmos deben ser respetados. Claro que se pretende darle una gran cantidad de conocimientos útiles para él, pero también cultivar la personalidad de cada niño, mientras lo ayudamos a convertirse en un ser autónomo y equilibrado en la sociedad.

Como resultado, en Montessori, el educador es más un guía que un maestro. Muestra lo que hay que hacer y luego desaparece para dejar que el niño practique solo o con sus compañeros para aprender, memorizar y progresar. Así es como lo hacemos con la lectoescritura. Un poco como un padre que le muestra a su hijo cómo pedalear y luego le deja montar en bicicleta solo, primero con las ruedas pequeñas y luego sin ellas.

Por cierto, ¿el padre pone notas a su hijo que está aprendiendo a montar en bicicleta? Claro que no. En Montessori, no hay notas. El niño sabe muy bien si tiene éxito en lo que está haciendo o no. Y lo sabe a ciencia cierta, pues cada material incluye lo que se llama control del error.

Una pedagogía del placer y de la libertad supervisada

Maria Montessori creía que un niño coaccionado no aprende o aprende mal. Por el contrario, un niño progresará rápidamente si participa voluntaria y libremente en actividades que le interesan. Según Maria Montessori, todo niño pasa por etapas de desarrollo que ella denomina: «períodos sensibles«. Son períodos de unos pocos meses, o incluso de hasta unos pocos años, durante los cuales se siente particularmente atraído por determinada actividad. El período sensible del lenguaje se sitúa aproximadamente entre 2 y 6 años. Desde los 2 años desarrollamos en el niño habilidades que le preparan para la lectoescritura.

La torre rosa Montessori

Por tanto, el arte de la educación Montessori consiste en situar al niño en un entorno preparado, adaptado a su nivel, que le ofrezca ocasiones para realizar actividades interesantes y en el que pueda actuar de manera libre y segura. De ahí el uso de un material Montessori estético y divertido que podría confundirse con un juego. El interés que el niño encuentra en usarlo no es necesariamente el objetivo pedagógico del adulto, pero qué más da, si al final se alcanza el objetivo pedagógico. Por ejemplo, el niño encuentra placer en levantar la torre rosa. Por cierto, descubre de manera intuitiva el sistema decimal, sin siquiera darse cuenta.

Una progresión paso a paso hacia la lectoescritura

Cada material Montessori permite abordar un concepto específico. Cada actividad está destinada a centrarse en una sola dificultad. Así, la atención del niño solo se centra en un punto particular sobre el que podrá poner todo su poder de reflexión y de atención. Así, concentrados en una dificultad cada vez nos encaminamos hacia la lectoescritura. De ahí la necesidad de utilizar el material en un orden preciso para obtener la máxima eficacia pedagógica.

El material sensorial Montessori y preparación para la lectoescritura

En el sistema tradicional, se pasa directamente a la abstracción haciendo que los niños aprendan de memoria las letras en orden alfabético. En Montessori, primero se empieza por lo concreto y no nos saltamos etapas.

La vida práctica y sensorial para prepararse para la escritura

A partir de los 2 años y medio, actividades de la vida práctica y la vida sensorial, como transvasar agua, semillas, encajar elementos en un zócalo, doblar toallas, abotonar los marcos del vestir, atar cordones y luego, alrededor de los 4 años, usar las formas para dibujar, por ejemplo, son ejercicios de motricidad fina que le permitirán sostener el bolígrafo correctamente y dominar los gestos de la escritura. Desde esa tierna edad sembramos las semillas para la lectoescritura.

Hablar para saber leer y escribir

A partir de los 2 años, la pedagogía Montessori aprovecha las ganas de comunicarse de los niños para ayudarlos a distinguir los sonidos, enriquecer su vocabulario y comprender intuitivamente que las palabras son símbolos de objetos, acciones, pensamientos y conceptos. Todo ello es una auténtica preparación para la lectoescritura.

Para ello, la metodología Montessori establece dos actividades esenciales:

  • El juego de los sonidos. El objetivo es que el niño tome conciencia de las diferencias entre los sonidos. Para ello, jugamos con él a identificar, reconocer y pronunciar primero los sonidos del principio de las palabras, luego los del final y luego los del medio: «¿Cómo te llamas? –Olivia. –Sí, OOOOlivia. Y en mi cara, ¿qué otra cosa empieza por OOOO? –Ojos. –Sí, OOOOjos”, etc. Es necesario tomarse tiempo, no apresurarse. Esto se puede hacer en familia, mientras se espera al médico, en el coche o con varios niños en la guardería.
  • Los juegos sensoriales. Está la bolsa del misterio, en la que escondemos pequeños objetos que el niño debe tocar, reconocer y nombrar. También hay materiales como la granja de animales o las cajas de colores, destinados a enriquecer campos léxicos específicos. Estas actividades se prolongarán más tarde, alrededor de los 4 a 5 años, cuando el niño empiece a saber leer, con el juego de las acciones.

Aprender con las letras de lija

Las letras de lija permiten al niño aprender el nombre de la letra, asociar este nombre con su forma y con el sonido que representa, empezar a aprender a trazar y memorizar todo no de manera abstracta sino grabándolo físicamente, a través de los sentidos: vista, oído y tacto. Las letras se presentan al niño de 3 en 3, no en orden alfabético. Se presentan grupos de tres letras cuyas formas son muy diferentes para evitar confusiones.

Esta presentación se hace mediante una lección en tres tiempos. El educador pasa despacio dos dedos sobre la forma rugosa, mientras pronuncia el sonido de la letra. Este sonido no es el que se usa cuando se recita el orden alfabético (BE, CE …), sino el de la letra cuando se utiliza en una palabra (BBBB, CCCC…). Así pues, cuando el niño tiene que asociar B + U, naturalmente dirá BU y no BEU.

Luego, se deja que el niño practique solo cada vez con más letras, que le hemos presentado previamente. Aquí es donde interviene el control del error: en cuanto el niño se equivoca en el gesto, nota que se ha salido del camino rugoso.

Letras, sílabas, palabras, con alfabetos móviles

El niño sabe ya las letras y los sonidos que representan. Podrá empezar a combinarlos para formar sonidos complejos (sílabas) y luego palabras y oraciones.

Las letras móviles

Hay diferentes tamaños para diferentes actividades. Cada alfabeto se guarda en una caja dedicada en orden alfabético. De este modo, el niño recuerda el orden sin que sea necesario aprenderlo de memoria.

Las letras móviles Montessori. Material para la lectoescritura
  • La clasificación de las letras. Esta actividad se realiza con letras bastante grandes. El objetivo es fortalecer la memorización. El niño clasifica las letras por su forma (las redondas, las que tienen una pierna que baja, las que tienen un brazo que sube).
  • La composición de las palabras. Lo que es formidable para el niño es que ya puede escribir palabras antes incluso de saber escribir correctamente las letras en un papel. En esta etapa, al contrario que en el sistema tradicional, los niños disgráficos o disortográficos no tienen ningún impedimento. Pueden aprender tranquilamente la combinatoria letras / sílabas / palabra, combinatoria que también les servirá para aprender a leer correctamente. Siguiendo siempre el principio de «un concepto a la vez», en esta etapa aún no nos ocupamos de la ortografía ni de la escritura manuscrita. Sin embargo, lo que los niños aprenden paso a paso y con gran serenidad, son cimientos muy sólidos. ¡En lugar de tener estrés a los 4 años!

La escritura manuscrita

Es posible que el niño ya haya comenzado a intentar formar palabras en escritura manuscrita, para imitar a los niños mayores. Ahora afinará sus gestos y aprenderá a escribir de manera regular:

  • Para aprender a alinear las letras entre sí y las palabras sobre la línea, en lugar de subir o bajar en la página, el niño ordena las letras de un alfabeto móvil según su posición respectiva, por ejemplo, colocándolas sobre una alfombra con líneas o usando un alfabeto de pequeños cartones.
  • Para aprender a escribir letras cada vez más pequeñas y de manera regular, el niño utiliza las pizarras Montessori: traza las letras en cuadrados pequeños, o entre las líneas. Como escribe con tiza, si comete un error y va más allá de la línea, borra y vuelve a empezar.
  • La ortografía y la gramática vendrán más tarde, con herramientas como los dictados mudos, los símbolos gramaticales, el juego del detective, los libros de conjugación.
Alfabeto móvil. Un alfabeto de pequeños cartones para la lectoescritura

La lectura según el método Montessori

Aquí también todo se hace de manera progresiva y sin estrés. Los niños empiezan a leer de manera natural porque adquieren las habilidades necesarias poco a poco y porque entienden el interés que tiene hacerlo. ¡Y también porque es muy divertido poner a prueba sus nuevas capacidades! Como cuando aprenden a nadar o a hacer un pastel. La pedagogía Montessori dispone de diversos materiales para acompañar la progresión de la lectoescritura.

Las cajas de lectura

También se llaman cajas de objetos fonéticos. Se trata de clasificadores con numerosos cajones. Cada cajón pequeño está marcado con letras que representan un sonido y contiene pequeños objetos cuyo nombre contiene este sonido. Para trabajar con el niño, el educador escribe una palabra en una hoja de papel (de dificultad progresiva y a partir de sonidos y letras que el niño sabe). El niño descifra la palabra y busca el objeto correcto en los cajones. Además de practicar la lectura, comprende de manera intuitiva que las palabras escritas representan objetos; un avance más hacia la lectoescritura.

El juego de las acciones

Para abordar palabras que representan nociones abstractas, el educador escribe una acción en un papel. El niño la descifra y la ejecuta. «Canta», «salta», etc. Esto permite a la vez enriquecer el vocabulario y mostrar que las palabras no son solo el símbolo de objetos visibles.

Los libros pequeños

Como su nombre indica, se trata de mini libros con solo unas pocas frases simples e imágenes. Es el educador quien los fabrica, según el nivel y los gustos del niño. Permiten al niño descubrir que los textos escritos tienen un significado, transmiten un mensaje. El niño los relaciona enseguida con los libros que sus padres le leen. Es el momento de poner a su disposición una biblioteca variada y adaptada a su nivel.

Las tarjetas de nomenclatura

Esta herramienta ocupa un lugar muy importante en la pedagogía Montessori. Se usa cada vez más, a medida que el niño progresa y se usa en numerosas disciplinas (ciencia, geografía, historia… ). Es una herramienta para aprender vocabulario al mismo tiempo que para practicar la lectura, lo que la convierte en un perfecto aliado para la lectoescritura.

Las más simples incluyen solo una imagen y el nombre correspondiente. El niño tiene que asociar el nombre con la imagen. Las más complejas incluyen una imagen y un pequeño texto, siempre asociado, sobre temas como los animales, los grandes sistemas del cuerpo humano, los monumentos del mundo, etc.

Lectoescritura: actividades que tienen sentido para los niños

En conclusión, la lectoescritura es una progresión natural y gradual, una capacidad que el niño va adquiriendo poco a poco a través de una serie de actividades realizadas con materiales Montessori diversos.

Todas las actividades se encaminan hacia la comprensión y la memorización. El niño también debe percibir, en todas ellas, una utilidad para él mismo. Para finalizar, debe tener ganas de hacer estas actividades y utilizar el material Montessori porque le resulta atractivo y cautivador, como un juego, y emocionante, como un desafío que desea afrontar.

lectoescritura
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